Economía

Proyecciones para 2030: la Argentina podría generar US$ 80.000 millones extra

Un informe anticipa un excedente energético y minero sin precedentes, pero advierte sobre la urgencia de definir un modelo de país.

Redacción3 min de lectura
Una oportunidad histórica para 2030

La Argentina podría sumar 80.000 millones de dólares anuales a su economía hacia 2033 si se desarrollan a pleno cuatro sectores estratégicos: energía, minería, agro e industria del conocimiento. La proyección, elaborada por el exministro de Producción Dante Sica, fundador de la consultora Abeceb, fue difundida en un contexto de expectativas crecientes por el potencial exportador del país.

El cálculo coincide con estimaciones privadas y oficiales que anticipan un cambio de escala en la generación de divisas. Según la consultora Aleph Energy, que trabaja con Ecolatina, en un escenario intermedio el país generaría un excedente comercial de 31.000 millones de dólares entre petróleo y gas para 2031. Ese monto contrasta con el déficit energético de 10.000 millones de dólares registrado en 2022.

En un escenario optimista, que incluye el desarrollo de infraestructura para exportar gas natural licuado (GNL), el superávit treparía a 43.000 millones de dólares en 2031 y alcanzaría los 50.000 millones en 2034. Esa proyección es similar a la que mencionó Horacio Marín, presidente de YPF, quien incluso anticipó que ese flujo podría llegar antes.

A la energía se le suma la minería. Las previsiones oficiales de la Secretaría de Energía estiman exportaciones por 20.000 millones de dólares en 2031 y 26.000 millones anuales en 2035. Con esos números, el cálculo de Sica podría quedarse corto si se cumplen los escenarios más favorables.

Los especialistas que trabajan en estos cuatro motores de la nueva economía argentina sostienen que no se trata de una utopía, sino de un plan concreto. "No es un sueño: es un proyecto real y viable", afirman. El país pasaría a jugar en otra liga y su población tendría, en teoría, más oportunidades de mejorar su calidad de vida.

Sin embargo, el informe plantea interrogantes sobre cómo se distribuirá esa riqueza. ¿El dinero quedará anclado en los lugares de extracción o fluirá hacia las zonas más pobladas? La pregunta es relevante porque los sectores de producción, construcción y comercio, junto a la administración pública, representan el 44% del PBI y el 51% del empleo, según un análisis de Ecolatina basado en datos del Indec.

Esos rubros atraviesan hoy una situación compleja, con caída de la actividad, pérdida de empleos formales y retracción del salario real. Están muy vinculados con la clase media baja y la clase baja trabajadora, que representan el 56% de las familias y más de 25 millones de habitantes. La conexión entre la riqueza emergente y esas realidades será clave para definir el imaginario social de la próxima década.

El texto original, firmado por el analista Guillermo Oliveto, plantea que el debate se organiza bajo una idea central: el modelo de país. La "tierra prometida" está hecha de combustibles, minerales, agroalimentos, conocimiento y data centers, riquezas estratégicas en un mundo globalizado y conflictivo.

Las proyecciones indican que ya en 2028, primer año del próximo período presidencial, el superávit energético superaría los 20.000 millones de dólares. El momento de decidir está más cerca de lo que parece. Pensar el 2030 implica sostener la lucidez intelectual para articular lo económico con lo social y evitar que la abundancia profundice la fragmentación.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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