Qué plantas florecen en pleno invierno y llenan de color los barrios
Trepadoras, arbustos y herbáceas que se destacan en la estación fría y anuncian la primavera.

Mientras el invierno aún no termina, varias especies comienzan a florecer y tiñen de colores veredas, muros y jardines de las ciudades. Entre ellas se destacan la trompeta de San Juan, el jazmín chino, los aromos, la magnolia, los ipheion y las amapolitas. Cada una aporta su particular belleza y atrae a polinizadores, convirtiendo el paisaje urbano en un espectáculo natural.
La trompeta de San Juan (Pyrostegia venusta) es una trepadora nativa que produce racimos de flores anaranjadas, como una cascada de llamas. Necesita pleno sol para florecer y es ideal para cubrir cercos y pérgolas. Atrae picaflores y se recomienda podarla después de la floración para controlar su tamaño.
Otra trepadora que no pasa inadvertida es el jazmín chino (Jasminum polyanthum), de crecimiento rápido y perfume intenso, que se percibe sobre todo al anochecer. Sus botones rosados se abren en flores blancas y puede alcanzar hasta 5 metros de altura. Es sensible a las heladas fuertes, por lo que en climas fríos conviene ubicarlo en lugares protegidos o en macetas.
Si se mira hacia arriba, los aromos (Acacia dealbata) despliegan su abundante floración amarilla, con un aroma característico. Presentes en algunas veredas y plazas de Buenos Aires, sus flores atraen insectos polinizadores y aportan color al paisaje invernal.
Detrás de rejas o cercos, la magnolia (Magnolia liliiflora) sorprende con sus grandes flores rosadas a púrpuras, que se abren antes de que aparezcan las hojas. De crecimiento lento y porte compacto, es ideal para jardines urbanos y contribuye a la biodiversidad al atraer polinizadores.
En canteros y borduras, los ipheion (Ipheion uniflorum) ofrecen delicadas flores blancas en forma de estrella. Toleran bien las bajas temperaturas y son fáciles de cultivar. Sus hojas desprenden un suave aroma a cebolla al estrujarlas, por su parentesco con los alliums.
También pueden aparecer las amapolitas (Papaver dubium), de flores rojas más claras que la amapola común. Generan un banco de semillas persistente en el suelo, por lo que pueden reaparecer años después. Sus flores son visitadas por abejas, escarabajos y moscas polinizadoras.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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