Renunció el subsecretario de Deportes, Diógenes de Urquiza, por diferencias con Daniel Scioli
El funcionario, cercano a Mauricio Macri, presentó su dimisión tras un cambio en la estructura que volvió a poner el área bajo la órbita del secretario de Ambiente y Turismo.


El subsecretario de Deportes, Diógenes de Urquiza, renunció a su cargo este viernes, luego de que su área volviera a quedar bajo la órbita de Daniel Scioli. Se trata del tercer titular de Deportes que deja el puesto desde el inicio de la administración de Javier Milei.
De Urquiza, que ocupaba el cargo desde julio de 2024, había dado señales de su posible salida la semana pasada, tras una modificación en el organigrama publicada en el Boletín Oficial el lunes 20. Esa decisión revirtió el cambio de noviembre, cuando la subsecretaría pasó a depender de la jefatura de Gabinete, a cargo de Diego Santilli.
“No me voy con resentimiento. Me voy con la conciencia tranquila. Sé del esfuerzo realizado por cada integrante del equipo y estoy convencido de que dejamos una base mucho más sólida que la que encontramos”, escribió De Urquiza en su carta de renuncia, en la que agradeció al presidente Milei y también a Mauricio Macri, quien propuso su nombre para el cargo.
El vínculo entre De Urquiza y Scioli nunca fue bueno. En la Casa Rosada admitieron rispideces entre ambos, y señalaron que el exgobernador bonaerense “estaba muy encima del área cuando dependía de él”. Esa fue la razón por la que, en noviembre, De Urquiza pidió pasar a depender de Santilli, con quien compartía su pasado en el PRO.
En los últimos días, los movimientos de De Urquiza generaron desconcierto en el Ejecutivo. Tras deslizar su posible renuncia, se despidió de sus empleados el viernes pasado, pero siguió yendo a trabajar durante esta semana a la sede del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), en el barrio de Núñez.
La situación recordó a la de Fernando Brom, el exsubsecretario de Ambiente que continuó asistiendo a su oficina incluso después de que se le aceptara la renuncia.
De Urquiza llegó al cargo en reemplazo de Julio Garro, quien había sido despedido abruptamente. Antes, Ricardo Schlieper había durado apenas un trimestre. En el área, las designaciones siempre tuvieron el aval de Macri.
Los choques no fueron solo con Scioli. Mario Moccia, presidente del Comité Olímpico Argentino y titular del ENARD, también le había pedido que diera un paso al costado. Moccia despidió a Philippe Oudinot, hombre de confianza de De Urquiza, bajo el argumento de una “reestructuración administrativa”.
En la última semana, además, fueron desplazados Lorena Scioli, hija mayor del exgobernador, y Carlos Férrea, subdirector general del ENARD. Cerca de De Urquiza apuntaron: “El problema es Scioli y Moccia. Buscan quedarse con la caja del ENARD, que es chica, pero de fácil acceso”.
De Urquiza había pedido figurar ad honorem en la subsecretaría para poder percibir el sueldo de director del ENARD, que era mayor, según fuentes oficiales.
Fuente: Lanacion.
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