Psicología

Sartre y la identidad: somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros

El psicólogo Gabriel Rolón retoma la reflexión del filósofo francés para explicar cómo el pasado moldea la personalidad, pero no la determina.

Redacción2 min de lectura
Sartre y la identidad: somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros
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Gabriel Rolón, psicólogo argentino, retomó durante una reciente entrevista una de las frases más conocidas del filósofo francés Jean-Paul Sartre: "Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros". La reflexión surgió al analizar cómo las experiencias, los vínculos y los recuerdos construyen la personalidad de cada individuo, planteando una pregunta central sobre el margen de libertad que existe frente al pasado.

Para Rolón, la historia personal influye profundamente, pero no define de manera absoluta quién puede llegar a ser alguien. Explicó que muchas personas quedan atrapadas entre la nostalgia de un pasado idealizado y la expectativa de una felicidad futura, en lugar de intentar construir bienestar en el presente. Esta tensión refleja uno de los núcleos del pensamiento existencialista que Sartre desarrolló a lo largo de su obra.

La idea del filósofo apunta a que los individuos no están completamente determinados por las circunstancias que vivieron, sino que conservan un margen de libertad para decidir qué hacer con eso que les ocurrió. Aunque nadie elige por completo su contexto familiar, social o emocional, sí puede elegir cómo responder frente a esas marcas. En otras palabras, los recuerdos y las experiencias "hicieron cosas de nosotros", pero eso no implica quedar condenados a repetirlas de manera automática.

Rolón también reflexionó sobre el modo en que las personas reconstruyen emocionalmente el pasado. Señaló que "el recuerdo es un lugar muy particular y enigmático, porque es el lugar donde guardamos las cosas que hemos perdido para que no se las lleve la muerte para siempre". Durante ese proceso, la memoria suele atravesar una especie de transformación con el paso del tiempo. "Hacemos como una edición, un photoshopeo de los recuerdos", describió el especialista.

De esa manera, figuras del pasado —como los padres, la infancia o ciertos momentos felices— pueden terminar siendo recordadas de forma más idealizada de lo que realmente fueron. Sin embargo, el psicólogo aclaró que eso no invalida el valor emocional de esas experiencias, porque forman parte fundamental de la identidad de cada persona y contribuyen a moldear quiénes somos hoy.

Rolón enumeró distintos momentos que ayudan a construir la identidad: la emoción de la infancia, los primeros descubrimientos, los vínculos afectivos y las decisiones importantes de la juventud. "El que hoy puede ser feliz es el que se emocionó a los cinco con la primera guitarra, a los 12 cuando se fue con su papá a vivir dos años al campo, a los 18 cuando empezó su primera carrera universitaria", ejemplificó el especialista. Estas experiencias acumuladas no determinan un destino fijo, sino que proporcionan las herramientas emocionales y psicológicas con las que cada persona construye su presente.

Fuente: La Nación.

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