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(Ser) James: el musical sobre la médica que vivió como hombre para ejercer su vocación

Protagonizado por Belén Pasqualini, la obra se presenta en Dumont 4040 con funciones los sábados y jueves.

Redacción••3 min de lectura
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(Ser) James: un musical que se interroga por la identidad

(Ser) James es un musical que se interroga por la identidad a partir de la historia de Margaret, una mujer nacida en Irlanda a fines del siglo XVIII que soñaba con ser médica. Como la sociedad de su tiempo se lo impedía, adoptó la identidad de un hombre: James Barry. La obra, protagonizada por Belén Pasqualini, se presenta en Dumont 4040 los sábados 3 y 17 a las 22, y los jueves 8 y 15 a las 21.30.

La puesta tiene una duración de 60 minutos y cuenta con dramaturgia de Juan Francisco Dasso y Julieta Desmarás, quienes también dirigen junto a Pasqualini. La música y las letras de las canciones son de la propia intérprete, mientras que el diseño de vestuario está a cargo de Jade Ferrari y Zoel Gastou, y la escenografía de Marlene Lievendag y Micaela Sleigh.

El título ya plantea una ambigüedad: el sonido de una expresión de cortesía dirigida a un hombre, pero con un verbo sin conjugar entre paréntesis. "Ser" remite a identidad, y la pregunta es qué pasa cuando ese verbo se pone entre signos: ¿aclara, complementa o plantea una oscilación entre ser James y no serlo?

La trama sigue a Margaret, quien cumple su sueño de ejercer la medicina pero a un precio altísimo: nunca más vuelve a ser Margaret delante de nadie. Convertida en James Barry, se transforma en un cirujano del ejército reconocido con honores, responsable de mejorar la higiene y de llevar a buen término una cesárea en la que se salvan madre e hijo.

La tensión entre la identidad, el deseo y las condiciones materiales y sociales atraviesa toda la obra. Margaret no quiere ser hombre, quiere ejercer la medicina. Su cuerpo, su voz y sus actitudes se convierten en la llave que abre la puerta a una vocación.

La obra no sigue un recorrido cronológico: comienza con el personaje en un campo de batalla. La escena es polisémica, igual que el vestuario. Belén Pasqualini interpreta un doble personaje, James y Margaret, y no construye un hombre, sino que subraya la carencia de sus rasgos exteriores —la altura, la voz, la contextura— y compensa con el temperamento.

"James para esconder a Margaret, actúa. Pero lo hace durante toda su vida, sin extraescena, sin lugar ni tiempo de descanso", sostiene la propuesta. Todo está construido en el borde: la escena, los objetos, el vestuario. En las antípodas del realismo, hay indicios que habilitan lecturas diversas.

El intento de encasillar choca con elementos que no cierran: escondites, aperturas o cierres sorpresivos. Y eso ocurre en todos los lenguajes puestos en juego, incluida la iluminación y la aparición de lo musical. Porque (Ser) James es un musical, de esos bellos y conmovedores.

Dasso y Desmarás construyen la dramaturgia de una historia profundamente singular que, si fuera pura ficción, ya sería poderosa, pero que al saber que responde a una persona real despierta interrogantes sobre su vida y sus elecciones.

La indeterminación se plantea en una camilla que se reconoce parcialmente como tal, o en círculos espejados que no construyen referencia ni tiempos específicos. El vestirse a medias y el desvestirse, el mostrar la ropa de mujer por debajo de un ropaje que oculta ese cuerpo femenino, son decisiones que se suman a esa lógica.

La escena apaisada construye un vínculo particular con los espectadores, y el borramiento de una marca temporal acerca la historia al presente. Hacia el final se revela que recién el día de su muerte comprobaron que el reconocido cirujano era una mujer. Pero hay algo más que no se puede contar y que resignifica de manera dolorosa y notable parte de la historia.

Por qué importa

La obra recupera la historia real de una mujer que desafió las normas de su época para ejercer su vocación, y pone en escena debates actuales sobre identidad, deseo y las condiciones sociales que habilitan o limitan una vida.

Qué sigue

Las funciones continúan los sábados 3 y 17 a las 22 y los jueves 8 y 15 a las 21.30 en Dumont 4040. La obra de 60 minutos sigue en cartel.

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