Suicidio en Argentina: la historia de Jess Browne y la red que ayuda a prevenir
Tras la muerte de su hijo Nacho, creó Empesares y acompañó a cientos de personas. Hoy, en el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, alerta por el aumento de casos.

Jess Browne estacionó a un costado de la Ruta 2 y caminó hacia la pequeña oficina policial. Viajaba con sus dos hijos más chicos rumbo a Mar del Plata cuando un control la frenó. Al entrar, el agente la reconoció: sacó una carta del bolsillo y le dijo que había estado a punto de suicidarse, pero que su historia lo había detenido. "Gracias a Empesares yo sigo vivo", le dijo a los chicos antes de despedirse.
Esa anécdota es una de las tantas que llegaron a Jess desde abril de 2020, cuando su hijo mayor, Ignacio "Nacho" Browne, se suicidó a los 28 años. La historia de Nacho, contada por ella en la cuenta de Instagram Empesares, se convirtió en una red de acompañamiento para personas con depresión y familiares de víctimas.
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, Jess sostiene que es clave "seguir hablando de esto". "Lo que está pasando es muy preocupante", afirma. Las cifras la respaldan: en 2025 se registraron 5.209 suicidios en la Argentina, la cifra más alta de los últimos nueve años, un aumento del 22,6% respecto a 2024, según el Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC). La tasa llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes. En promedio, fueron 14 muertes por día: una cada aproximadamente dos horas.
El impacto entre adolescentes y jóvenes es alarmante: el suicidio desplazó a los incidentes viales como principal causa de muerte entre los 15 y los 34 años. En 2024 murieron por esta causa 377 niñas, niños y adolescentes de entre 10 y 19 años. Más de uno por día.
A más de seis años de la muerte de Nacho, Jess habla desde otro lugar. Después de acompañar a cientos de personas y publicar un libro, atravesó una profunda depresión, se alejó de Empesares y comenzó un largo proceso de recuperación. "Hace casi tres años empecé a sentirme mejor. Pero sé perfectamente lo que es estar en el fondo del mar", asegura.
El viernes 10 de abril de 2020, el día en que Nacho se suicidó, Jess estaba en Londres con su pareja y sus dos hijos más chicos. Nacho estaba en Buenos Aires cuidando a su abuelo. La pandemia acababa de empezar y madre e hijo hablaban casi todos los días por teléfono. "Nada la había preparado para lo que ocurrió. Nadie lo vio venir", dice. Por las restricciones, no pudo viajar de inmediato. Las cartas que su hijo había dejado llegaron a sus manos un mes después. En una de ellas había un pedido: que su historia se contara, que no se mintiera sobre lo que había pasado.
Antes de la muerte de Nacho, Jess escribía y tenía un blog. Apenas ocurrió, le pidió a una amiga que lo cerrara. Poco después, alguien le dijo que tenía que "volver a empezar". La frase quedó resonando y terminó convertida en Empesares. "Escribir me empezó a ayudar un montón", cuenta. Sus textos tuvieron una repercusión que no había imaginado. Llegaron cientos de mensajes de personas con depresión, familiares que no sabían cómo ayudar y jóvenes que pensaban en quitarse la vida. Algunos aparecían en situaciones límite. "Estoy en el baño, estoy por hacer lo que hizo Nacho", recuerda que le escribían. "Desesperante", define hoy.
Ella no era una profesional de la salud mental. "Soy solo una mamá. Sentía que tenía que salvar a todos los chicos que pudiera", dice. Había quedado al descubierto una necesidad enorme: personas atravesadas por el suicidio que no sabían dónde encontrar ayuda.
Empesares siguió creciendo. En pocos meses acumuló miles de seguidores. Hoy supera los 100.000. Con el tiempo comenzaron a ofrecer grupos de acompañamiento, a cargo de psicólogas, para familiares de personas que se habían suicidado. La demanda fue enorme: llegaron a tener listas de espera de entre 600 y 800 personas. Finalmente, tuvieron que dejar de ofrecerlos. "Había un gran agujero en la salud mental y creo que nosotras quisimos cubrirlo y no pudimos", reconoce Jess. "La demanda era demasiada y son pocos los psicólogos que pueden donar su tiempo".
Actualmente, Empesares es un espacio de referencia en la temática. Continúa bajo la conducción de la prima de Jess, Cinthia Castañeda, psicóloga. Desde la cuenta brindan información y orientación, derivan a especialistas en suicidio y posvención y ofrecen capacitaciones para profesionales, escuelas y otros espacios comunitarios.
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