Energía

Tensión en la CNEA: dos gerentes renunciaron tras desvinculaciones y alertan por áreas paralizadas

Nueve notas internas piden la reincorporación de 24 trabajadores; desde el organismo rechazan las acusaciones y aseguran que ningún área crítica está en riesgo.

Redacción2 min de lectura
Tensión en la CNEA: dos gerentes renunciaron tras desvinculaciones y alertan por áreas paralizadas
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Dos gerentes de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) presentaron su renuncia entre el jueves y hoy, en medio de una fuerte tensión interna por la desvinculación de 60 trabajadores el 30 de junio. Se trata de Juan Manuel Ranalli, del área de Energía Nuclear, y Karina Alejandra Pierpauli, del Área de Investigación, Desarrollo y Aplicación. Según fuentes de la comisión, ambas gerencias manejan en conjunto unos 1400 empleados.

Desde el 1 de julio, nueve notas fueron elevadas por funcionarios con puestos gerenciales para solicitar la restitución de 24 de los 60 desvinculados. Los pedidos provinieron de las gerencias de Carem (15 personas), Energía Nuclear (6), Seguridad Nuclear y Ambiente (2) y Desarrollo Tecnológico (1). En las notas, advierten que varias funciones estratégicas quedaron virtualmente paralizadas.

Uno de los casos más resonantes es el de Paula Alderete, la única operadora calificada para manejar el Microscopio Electrónico de Barrido (SEM) en el Centro Atómico Constituyentes, una herramienta crítica para análisis técnicos e investigación. Como ella, otros perfiles esenciales fueron removidos: ingenieros civiles, de instrumentación y procesos; analistas de seguridad radiológica; personal de limpieza y mantenimiento en laboratorios de alta sensibilidad, y administrativos considerados fundamentales por los gerentes.

Desde la CNEA rechazaron las acusaciones. Sobre el criterio de selección, respondieron que los cesantes “no cumplían tareas técnicas o indispensables”, “no se presentaban a trabajar”, su trabajo estaba duplicado o los jefes inmediatos dijeron que podían prescindir de sus servicios. “Ningún área crítica está en riesgo. Las solicitudes provienen de gerentes a quienes se les pidió la renuncia previo a las desvinculaciones por estar en desacuerdo con los lineamientos de este Gobierno”, afirmaron.

El presidente de la CNEA, Martín Eduardo Porro, había aclarado en la red X que “ningún operador licenciado, investigador ni personal especializado fue desvinculado” y que buscan “potenciar la CNEA, no disminuirla”. Sin embargo, las renuncias de los dos gerentes y los pedidos de reincorporación reflejan un clima de fuerte tensión.

La reacción en el sistema científico fue inmediata. La Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales manifestó su “profunda preocupación” y denunció un “vaciamiento” del organismo. Se sumaron la Academia Nacional de Ciencias, la Asociación de Profesionales de la CNEA y el Consejo Interuniversitario Nacional, entre otros.

Según datos de Presupuesto Abierto, la asignación a la CNEA proveniente del Tesoro Nacional cayó un 52,1% en tres años. En su primer día como vocero presidencial, Adrián Ravier anunció que la estructura de la comisión se redujo un 57,83%, al pasar de 645 a 272 cargos.

El vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Exactas y exempleado de la CNEA, Galo Soler Illia, apuntó que las medidas más alarmantes fueron el freno a dos proyectos estratégicos: el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones y el primer reactor modular pequeño Carem, que tenían un avance del 60% y 80%, respectivamente. “El Gobierno está tomando a las instituciones como si fueran un almacén. No hay razones técnicas para hacer lo que hacen”, denunció.

Fuente: Lanacion.

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