Educación

Tiene 65 años y se recibió de médica tras superar tres cánceres de mama

María Ángeles Iozzi se inscribió en el CBC de la UBA a los 55 años y completó la carrera mientras atravesaba diagnósticos oncológicos y la pérdida de sus dos grandes sostienes.

Redacción2 min de lectura
Tiene 65 años y se recibió de médica tras superar tres cánceres: “Nunca pensé en abandonar; sentía más cerca lo que realmente soñaba”

María Ángeles Iozzi tenía 65 años cuando recibió su diploma de médica. El título llegó después de una carrera marcada por tres diagnósticos de cáncer de mama, la muerte de su madre y la de su segundo esposo, Roberto, que la acompañó hasta las últimas materias. La ceremonia de colación se realizó en el Hospital de Clínicas, tras rendir su último final oral el 13 de mayo.

El camino había empezado una década antes, cuando a los 55 años se inscribió en el Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires, en la sede de Agronomía. La decisión llegó con el respaldo de Roberto, su compañero durante 18 años, y con una alegría que compartió con su madre: “Ver su alegría, eso fue inolvidable, no lo olvidaré jamás”, recordó sobre aquel momento.

La vocación por la medicina había aparecido mucho antes, durante el secundario en el Colegio Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, donde la materia Anatomía capturó su atención. Su madre detectó entonces sus aptitudes, pero a los 16 años la perspectiva de una carrera de siete años la llevó a elegir el profesorado de enseñanza primaria, que completó en dos años y medio. Aun así, siguió asistiendo como oyente a cursos en hospitales: “Era solo para mí, pero yo quería enterarme más”, explicó.

El primer cáncer de mama apareció meses después de la muerte de Hugo, su primer esposo, con quien se había casado siendo muy joven. La enfermedad llegó en pleno duelo y la obligó a reorganizar su vida económica y personal. “Ahí empezó mi nueva vida de aprender a seguir adelante”, sostuvo. El reencuentro con Roberto, un novio de juventud, le devolvió un proyecto compartido y el impulso para retomar el sueño postergado.

Siete años después del primer diagnóstico, los controles detectaron un segundo cáncer de mama mientras cursaba los primeros tramos de la facultad. Lejos de frenar, preguntó al oncólogo cuándo podría volver a clases. Tras la cirugía y el tratamiento hormonal, retomó los estudios en menos de dos semanas. Roberto coordinaba sus traslados diarios y sus compañeros le acercaban los materiales. “Nunca pensé en abandonar; al contrario, sentía más cerca lo que realmente soñaba”, afirmó.

El tercer diagnóstico llegó en 2022, ya con la formación teórica suficiente para interpretar los cambios de su propio cuerpo. “Era bastante fuerte, interpretar lo que sucede en el propio cuerpo no es fácil de sobrellevar”, comentó. La cirugía con vaciamiento axilar y los tratamientos posteriores no la apartaron del objetivo académico. En ese tramo murieron su madre y, poco después, Roberto, que atravesaba un cáncer de esófago y a quien ella cuidó mientras preparaba finales.

Las últimas dos materias fueron Medicina Familiar y Toxicología. “No podía defraudar a Roberto, quien me dio mucho impulso”, sostuvo. Con el diploma en mano, dejó una definición que resume su recorrido: “La edad no es un impedimento para estudiar”.

¿Te gustó esta nota?

Recibí lo más importante del día en tu correo. Sin spam, con opción de baja siempre.

Más en Educación