Sociedad

Un hombre de 98 años completó un desafío de lectura para niños y su hijo revela el hábito que lo mantiene vivo

Abner Gaston Jr. participó por segundo año consecutivo en un programa de la Biblioteca Pública de San Diego, California, y planea repetir a los 99.

Redacción3 min de lectura
Tiene 98 años y completó un desafío pensado para niños: el hábito diario que su hijo vincula con su longevidad

Abner Gaston Jr., de 98 años, completó por segundo año consecutivo un desafío de lectura de verano organizado por la Biblioteca Pública de San Diego, en California. El programa, pensado principalmente para alumnos de escuelas primarias, exige leer al menos 10 libros o acumular 10 horas de lectura. Su hijo, Irvin Gaston, de 70 años, asegura que este hábito diario es parte de lo que mantiene a su padre activo y con vida.

Gaston alcanzó el objetivo con la ayuda de su familia, que lo trasladó desde su casa y lo acompañó en los viajes de regreso. Aunque en su juventud prefería extensos libros de historia, ahora se inclina por relatos infantiles, ejemplares breves y la Biblia.

Entre los títulos que eligió figuran Green Eggs and Ham y The Cat in the Hat, de Dr. Seuss, además de The Berenstain Bears Forget Their Manners, de Stan y Jan Berenstain. El participante explicó que los libros le permiten “dejar de pensar en las cosas” y encontrar un momento de tranquilidad en sus jornadas.

La rutina de Gaston incluye consultas médicas y actividades religiosas, pero reserva varias horas al día para sentarse en su sillón favorito y concentrarse en la lectura. Su hijo considera que ese hábito influye en su longevidad: “Es lo que lo mantiene vivo”, afirmó Irvin. También señaló que la biblioteca le ofrece una ocupación y una oportunidad para mantenerse activo, ya que su padre “necesita algo que hacer” y encontró en el programa una forma de salir de su casa y conocer gente.

La pasión por la lectura comenzó en su infancia en Palestine, Texas, donde aprendió a leer en escuelas públicas segregadas. Allí desarrolló un interés particular por los libros de historia. Más tarde, Gaston construyó una carrera como mecánico y crió a cuatro hijos junto con su esposa, Norma, ya fallecida. En otro momento de su vida, estudió historia en un colegio comunitario de San Diego.

Su hijo recordó que su padre buscaba alejarse del trabajo manual para concentrarse en tareas intelectuales: quería usar más “el cerebro” que las manos. En varias ocasiones, Irvin lo encontraba inmerso en libros de texto sobre sociología y psicología. Con los años, Abner modificó sus preferencias y optó por textos más sencillos, pero conserva el interés por aprender.

El hombre se considera “bendecido” por mantener la capacidad de leer y destacó que la actividad le permite involucrarse con otras personas y aprender sobre ellas. El programa de la Biblioteca Pública de San Diego está abierto a todas las edades, aunque la mayoría de los participantes rondan los 60 años, según Elsie Rivas, asistente de la institución. La presencia de Gaston llamó su atención y reconoció que quedó sorprendida al encontrar a una persona de esa edad en la iniciativa.

Algunos participantes que terminan el programa reciben libros gratuitos, pases para el Museo de Historia Natural de San Diego o alitas de pollo. Gaston, sin embargo, solo quiso un certificado personalizado. Rivas preparó uno especialmente para él, que reconoce que completó la propuesta de verano de la sucursal Skyline Hills a sus “98 años de juventud”. El certificado ahora cuelga en la pared del comedor de su casa.

Gaston planea continuar con su rutina durante el otoño y, cuando le preguntaron si volvería a participar el próximo verano, respondió que sí. De ese modo, espera asumir el desafío por tercera vez cuando tenga 99 años.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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