Energía

Un magnate iraní-americano planea invertir US$1000 millones en reactores nucleares en Argentina

Hamid Ansari, que ayudó a financiar los inicios de Elon Musk, quiere fabricar reactores modulares en el país, pero el proyecto casi naufraga por internas en el Gobierno.

Redacción5 min de lectura
Un magnate iraní-americano planea invertir US$1000 millones en reactores nucleares en Argentina
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Santiago Caputo respira un nuevo aire. Desplazado de lugares de poder como resultado de su derrota en la interna con Karina Milei, tiene más energía disponible para atender las áreas de gestión en las que está involucrado. El asesor estrella está convirtiendo la debilidad en fortaleza. Su tropa, a la que incluso sus detractores le reconocen una organicidad superlativa y un compromiso total con el jefe, se está dedicando a resolver problemas que arrastran distintas áreas del gobierno libertario. Algunos involucran decisiones del propio Javier Milei.

Un axioma sobrevuela Casa Rosada: pocas cosas le molestan más al Presidente que la conducta de sus funcionarios entorpezca la llegada de inversiones al país. Es lo que estuvo a punto de ocurrir con Hamid Ansari, un magnate emprendedor de origen iraní, pero largamente asentado en Estados Unidos, que busca revolucionar el sector nuclear en la Argentina. Alrededor de su cautivante perfil se está gestando uno de los anuncios más rutilantes que espera hacer el gobierno en los próximos meses.

Ansari es un buscador serial de oportunidades tecnológicas. Una de sus iniciativas le permitió a Elon Musk conseguir algunos de los primeros millones de dólares con los que creó SpaceX, la compañía que está cambiando los viajes al espacio. Ahora, Ansari en persona y a través de sus enviados está desde hace años buscando alternativas para desarrollar un reactor nuclear modular (se hace en una fábrica, no en el lugar donde va a funcionar) de unos 300 MW, ideal para abastecer proyectos de inteligencia artificial.

Quienes tuvieron contacto con el magnate iraní-americano aseguran que quedó encantado con Invap, la empresa de alta tecnología de Río Negro, a tal punto que hicieron una sociedad. Se llama Meitner. El 40% es de la local y el resto, de un grupo en el que se destaca la familia de Ansari. El plan detrás del mundo atómico es grande. Hay furor entre los jóvenes científicos argentinos por la voracidad para contratar de la empresa del iraní. De los 17 graduados que dio el año pasado el Instituto Balseiro, 13 fueron a la nueva compañía.

La compañía tiene en vista salir a cotizar en alguna bolsa internacional para levantar una suma millonaria que le permita fabricar plantas nucleares como aviones, para luego enviar a todo el mundo. Es un negocio de escala y la Argentina tiene ingenieros de nivel canadiense a un tercio de su valor. Más aún: en los próximos meses el magnate le dirá oficialmente al gobierno en qué lugar del país quiere construir un reactor de energía atómica para luego mostrarle al mundo. Costará unos US$1000 millones. Todo estuvo a punto de naufragar a fines del año pasado por desavenencias en la gestión libertaria.

El sector nuclear argentino no es ajeno a las internas políticas libertarias. Caputo manejaba originalmente el rubro, pero fue desplazado tras el ascenso de Demian Reidel, un físico y economista muy cercano a Milei, a tal punto que el presidente lo consideró como su socio para ganar el premio Nobel. Reidel fue, también, el titular del comité asesor del Presidente, que nunca terminó de arrancar. Los planes nucleares estuvieron a punto de naufragar en medio de una interna. Una terminal de Caputo recibió un mensaje lapidario del interior del grupo internacional: “Reidel es un obstáculo para que el proyecto avance”, dijeron. El asesor se lo dijo al Presidente.

Algunos de los involucrados en este proyecto le adjudican a Reidel un intento por ocupar un protagonismo desmedido. Personajes cercanos a Reidel, en cambio, están convencidos de que fue víctima de una operación orquestada por el asesor y su equipo, que incluyó otras cosas, como el escándalo de las tarjetas de crédito. De los gastos difundidos, ninguno está directamente asignado a él.

En cualquier caso, Caputo acudió predispuesto al rescate. Se reunió con Ansari en Casa Rosada y le imploró que no diera de baja el proyecto para convertir a la Argentina en exportadora de reactores atómicos. El iraní aceptó, y Caputo respondió. En medio de denuncias internas por presunta corrupción y sobreprecios en contrataciones, Reidel renunció en febrero pasado a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA). Fue reemplazado por Juan Martín Campos. Pero era necesario enviar más señales.

Un poco antes, Santiago le había consultado a Luis Caputo para crear la Secretaría de Asuntos Nucleares, que desde fines del año pasado está a cargo de Federico Ramos Nápoli. María Ibarzábal (Legal y Técnica) estuvo de acuerdo. Reidel se enteró con la publicación en el Boletín Oficial. No es casualidad que el jefe de Ramos Nápoli en el organigrama sea el ministro de Economía. La cartera podría haber caído, por ejemplo, en algún área relacionada con las ciencias, pero se le prefirió dar un perfil de negocios.

Santiago Caputo y el propio Milei dan por cerrado el episodio. Meitner estabilizó su presencia en el país. Una señal de eso es que contrató como CEO a Teófilo Lacroze, un exejecutivo de Shell en la Argentina. Santiago Caputo perdió poder formal, pero ganó capacidad operativa para apagar incendios sensibles para Milei, especialmente cuando las internas amenazan inversiones.

En un gobierno cruzado por las internas y los recelos, la simbiosis del equipo del asesor está formando material viscoso al interior de la gestión. Un funcionario que no le tiene particular estima a ese grupo les reconoció consistencia. Lo definió como una Orga, al estilo de La Cámpora, sólo para tomar un ejemplo relativamente reciente de la historia argentina. O, con menos connotaciones políticas, se dice que van juntos para todos lados. Al grupo atómico hay que sumarle otros nombres importantes, como el de la propia Ibarzábal o el del procurador del Tesoro, Sebastián Amerio.

Milei quedó lo suficientemente conforme con su desempeño como para pedirles que continuaran en el Gobierno, aun después de los cambios que redujeron el margen de acción de Santiago Caputo.

Fuente: Lanacion.

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