Opinión

Un padre admite su error: Lionel Messi es el más grande de todos los tiempos

En una carta a su hijo, un periodista reconoce que Maradona fue su héroe, pero que Messi lo superó con su talento y perseverancia.

Redacción2 min de lectura
Perdón, hijo, me equivoqué: es Messi

En una emotiva carta dirigida a su hijo, un padre y periodista argentino reconoce que se equivocó al considerar a Diego Maradona superior a Lionel Messi. La confesión, publicada en un medio nacional, describe cómo su admiración por el Diez lo llevó a transmitir esa pasión a su hijo, pero que con el tiempo y los logros del astro rosarino, su perspectiva cambió por completo.

El autor relata que hace ocho años, cuando su hijo tenía apenas dos, lo sentó en el sillón de la casa para mostrarle videos de Maradona, a quien consideraba "un Dios diabólico y enrulado". Le contó que solo Diego poseía el don de bailar con la pelota y que, en ese entonces, Messi estaba "vacío de títulos con la selección". Por eso, las primeras camisetas del niño fueron las del ídolo del 86 y del Napoli.

Sin embargo, el tiempo fue "desmoronando" su verdad. Messi, con su "paciencia inalterable", comenzó a responder en silencio. Mientras Diego era "la tormenta perfecta", un héroe trágico y rebelde, Lío resultó ser "una arquitectura sin ruido", con una precisión maravillosa. El padre admite que Messi, a diferencia de Maradona, jugaba contra las leyes de la física y contra las vulnerabilidades de un hombre común, alguien que parecía un vecino esperando el colectivo en Rosario.

Los títulos que tanto se le exigieron llegaron, especialmente en Qatar, donde no hubo épica de trinchera sino "un maestro maduro cargando a un país entero sobre sus hombros delgados". Maradona dio la gloria nacida del dolor, pero Messi demostró su reinado tras caer de rodillas en 2016, renunciar a la selección, levantarse y ganar "absolutamente todo".

La proeza final de Messi fue su entereza durante el último Mundial, mientras guardaba para sí la angustia por la enfermedad de su padre. Nunca buscó compasión, se ajustó la armadura en silencio y luchó hasta la final. Aunque no trajo de Estados Unidos ni la copa ni el botín de goleador, para el autor, Messi sí fue campeón del mundo.

La carta concluye con un pedido de perdón: "Me equivoqué. Te hice llevar una camiseta de mi infancia, no de la tuya. Los que siempre lo bancaron tenían razón. El más grande de todos los tiempos caminaba entre nosotros: es Messi". Y destaca que lo más lindo fue descubrirlo juntos, en el mismo sillón de casa.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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