Diseño Interior

Un refugio de madera en Parque Leloir: de sala de ensayo a vivienda familiar

En medio de la reserva natural, una arquitecta proyectó un pabellón que esquiva los árboles autóctonos y funciona como vivienda, quincho y casa de huéspedes.

Redacción3 min de lectura
Un refugio de madera en Parque Leloir: de sala de ensayo a vivienda familiar
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En el corazón de Parque Leloir, a tan solo 25 minutos de la Ciudad de Buenos Aires, se levanta un pabellón de madera que nació con un propósito específico y terminó transformándose en algo diferente. Lo que comenzó como una sala de ensayo para la banda de su propietario se convirtió en vivienda familiar tras la pandemia, cuando la urgencia por habitar espacios verdes aceleró los planes originales.

La arquitecta Sol Galliano, dueña de la casa y responsable del proyecto, describe el lugar como un oasis dentro del conurbano. "Parque Leloir es uno de esos lugares con una escala difícil de encontrar: calles arboladas, terrenos amplios y una vegetación frondosa", explica. La construcción de 50 metros cuadrados respetó desde el inicio una premisa fundamental: debía funcionar de forma correcta acústicamente, con insonorización y superficies para instrumentos y equipos de música.

La idea inicial contemplaba construir primero el volumen de madera y luego una casa principal. Pero el contexto cambió los planes. "Nos empezaron a dar ganas de vivir ahí, así que empecé a modificar el proyecto pensando en los muebles que ya teníamos y en nuestra forma de vivir", relata Galliano. Los dos años siguientes transformaron el espacio: se integró un estar, cocina, comedor y juego en un único volumen mínimo, una experiencia que resultó enriquecedora tanto desde lo práctico como desde lo conceptual.

Una de las soluciones más ingeniosas surgió de la necesidad acústica. Para evitar demasiadas aberturas convencionales que comprometieran el aislamiento sonoro, el proyecto incorporó una franja vidriada perimetral ubicada entre las paredes y el techo. En lugar de ofrecer vistas panorámicas tradicionales, este recurso genera una relación fragmentada con el paisaje: ramas, copas y variaciones de luz que cambian constantemente según la hora del día y las estaciones. "Desde adentro se perciben mucho las estaciones, cómo cambia la luz y cómo se transforman los árboles", señala la arquitecta.

La distribución interna respondió a una lógica modular organizada en tres sectores: dormitorio, espacio social y núcleo húmedo. Columnas independientes de madera estructuran la planta con flexibilidad: el tabique que separa el dormitorio del living puede desmontarse para habilitar una planta completamente abierta cuando sea necesario. En el dormitorio, un mueble longitudinal concentra placard, apoyo y televisor. La cocina y el baño funcionan como núcleo integrado, con el lavadero oculto detrás de puertas para mantener la limpieza visual del espacio social.

La implantación del proyecto fue determinante. "Los árboles determinaron completamente la ubicación de la casa. Fuimos esquivándolos para no talar ninguno", explica Galliano. El objetivo era que la vivienda quedara "medio sumergida en la naturaleza" y que los materiales respondieran a esa calidad orgánica del entorno.

Aunque visualmente parece una construcción en seco, la estructura es tradicional y fue revestida íntegramente en madera. En el interior, un fenólico de guatambú recubre pisos, paredes, cielorrasos, muebles y cocina. Esta continuidad material refuerza la sensación de refugio y otorga al espacio un carácter cálido y envolvente. En el sector de cocina y baño se utilizó granito porque el fenólico no resiste la humedad, aunque la intención fue mantener la mayor continuidad material posible. En el exterior se emplearon tablas de pino impregnado.

El detalle final resume la filosofía del proyecto: la cama de la hija fue construida con sobrantes de la obra. Para Galliano, la continuidad de un único material entre interior y exterior no fue solo una decisión estética, sino conceptual: la casa debía ser un refugio donde la naturaleza circundante y el espacio habitable formaran una sola unidad.

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