Empleo

Vaca Muerta y minería: proyectan casi 500.000 empleos para 2030

Un informe de consultoras estima que los hidrocarburos y la minería sumarán 484.000 puestos directos e indirectos en los próximos cinco años, con el RIGI como condición.

Redacción••4 min de lectura
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El derrame de Vaca Muerta y la minería: cuánto empleo pueden generar en los próximos años, según los especialistas

La energía y la minería se consolidan como los sectores más dinámicos de la economía argentina y las proyecciones privadas anticipan un salto fuerte en la creación de empleo hacia el final de la década. Según estimaciones de la consultora Equilibra, entre ambas actividades se podrían generar 484.000 puestos de trabajo directos e indirectos para 2030, impulsados por el desarrollo de Vaca Muerta y por los nuevos proyectos de litio, oro y cobre.

El cálculo surge de sumar los 273.000 empleos proyectados en hidrocarburos (78.000 directos y 195.000 indirectos) y los 211.000 de la minería (78.000 directos y 133.000 indirectos). Los datos fueron elaborados sobre la base del SIPA, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y estimaciones propias.

Hoy los números son bastante menores. En petróleo y gas, el empleo directo alcanzó los 68.000 puestos en 2025, con otros 170.000 indirectos. En minería, en tanto, los directos rondaron los 41.000 y los indirectos, los 70.000. La diferencia entre el presente y el escenario de 2030 marca la magnitud del derrame que se espera.

Desde Abeceb manejan cifras similares. El empleo del sector energético a nivel nacional ronda los 70.000 puestos directos registrados entre extracción, servicios petroleros y refinación, a los que se podrían sumar entre 280.000 y 420.000 indirectos, con fuerte concentración en Neuquén.

"El impacto directo sería mayor hacia el final de esta década, cuando coinciden ambos planos: un programa de perforación en expansión y la ejecución simultánea de ductos, plantas e infraestructura de exportación", afirmó Fernando Bazán, economista de Abeceb. En ese cruce de calendarios, ubicó "el pico de empleo directo en un rango de entre 85.000 y 95.000 puestos hacia 2029", con un promedio de 70.000 a 80.000 nuevos puestos entre 2027 y 2031.

El impacto indirecto es más difícil de acotar. Las mayores empresas del sector se abastecen de una red de casi 10.000 proveedores, de los cuales alrededor de 7.700 son pymes. La transmisión del empleo ocurre por cuatro vías: metalmecánica, transporte y logística, construcción, e ingeniería y servicios profesionales.

En minería, el presidente de la CAEM, Roberto Cacciola, sostuvo que la actividad "genera más de 100.000 puestos de trabajo entre empleo directo e indirecto" y estimó que esa cifra "podría casi triplicarse los próximos años a medida que entren en producción los nuevos proyectos de cobre y continúe expandiéndose el litio". Su aspiración es llegar a un millón de empleos en una década.

Los especialistas remarcan que buena parte del empleo no se generará dentro del sector sino en su cadena de valor. Andrés Domínguez, economista de Invecq, explicó que el modelo es el australiano, conocido como METs (Mining and Equipment Technology and Services): "Ese ecosistema genera mucho más trabajo que el empleo minero directo en sí". Como ejemplo, planteó que si aparecen tres proyectos de cobre en San Juan, "todo le quedaría chico: la infraestructura local, el aeropuerto, los profesionales, la mano de obra".

Domínguez aportó otro dato: a marzo de este año, el empleo formal en las ramas mineras más dinámicas (litio, metalíferos y servicios relacionados) ascendió a 27.425 puestos, más de 1.000 por encima del promedio de 2025. En una economía que viene destruyendo empleo formal, el sector marcha contra la corriente.

El exministro de Energía Daniel Montamat puso el foco en los encadenamientos. Las inversiones anunciadas en el marco del RIGI por US$140.000 millones "no consideran todos los procesos intermedios que su ejecución desencadena y que, en términos de valor bruto de producción, pueden llegar a duplicar la inversión". Para el economista, "es relativo aproximar una cifra de empleo directo e indirecto" porque esos procesos intermedios generan muchos más puestos que los que suelen contabilizarse.

José María Segura, economista jefe de PWC, enumeró las actividades más vinculadas: construcción de infraestructura, obras viales, tendidos eléctricos, transporte y logística, servicios de ingeniería, metalmecánica, fabricación y mantenimiento de equipos, provisión de insumos industriales y servicios ambientales. A eso se suman actividades de soporte como telecomunicaciones, software aplicado, seguridad y salud.

Todos los consultados coinciden en un punto: la materialización de estas proyecciones depende de la ejecución efectiva de las inversiones anunciadas bajo el RIGI. Las estimaciones de proyectos aprobados y presentados rondan los US$100.000 millones para energía y los US$40.000 millones para minería.

Por qué importa

El empleo en energía y minería crece mientras la industria, la construcción y el comercio retroceden. La magnitud del derrame define si esas provincias logran diversificar su matriz productiva o quedan atadas al ciclo de los commodities.

Qué sigue

La clave es la ejecución de los proyectos aprobados en el RIGI. El pico de empleo directo en hidrocarburos se espera hacia 2029, cuando coincidan la perforación en expansión con ductos y plantas de exportación.

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