Inmigración

Vivían en Sídney, volvieron a Argentina y otra vez emigraron: “La vida es una sola”

Una pareja con tres hijos dejó Australia, regresó al país y, tras un tiempo, decidió emprender nuevamente la aventura en familia.

Redacción3 min de lectura

Milagros Dotras, psicóloga oriunda de la ciudad de Buenos Aires, emigró a Australia en 2013 junto a su entonces novio. Lo que comenzó como una estadía de un año se extendió a cinco, y tras el nacimiento de su primer hijo, decidieron regresar a la Argentina. Sin embargo, en 2024, con tres hijos, volvieron a instalarse en Sídney, impulsados por la calidad de vida y la estabilidad que encontraron allí.

“Australia nos dio una calidad de vida extraordinaria, especialmente en términos de seguridad, estabilidad y contacto con la naturaleza”, asegura Milagros. “El único miedo es que se meta algún animal”, bromea sobre la convivencia con la fauna local.

La primera partida no fue fácil. Milagros trabajaba como psicóloga en la Ciudad de Buenos Aires y vivía en el mismo barrio que sus padres, hermanos y amigas. “Tenía miedo de alejarme de esos vínculos que formaban parte de mi vida cotidiana”, recuerda. Pero el entusiasmo de su pareja por conocer el mundo la convenció: “Las ganas de vivir esa aventura pudieron más”.

Se instalaron en Potts Point, cerca del centro de Sídney, y el impacto inicial fue enorme. “Me impresionó muchísimo caminar por Circular Quay y encontrarme con la bahía, el Opera House, el Harbour Bridge, los ferrys, todo junto”, relata. La vida en Australia les ofreció un ritmo distinto: “Los australianos empiezan el día muy temprano, muchas veces haciendo deporte, y a partir de las cinco de la tarde la ciudad empieza a bajar el ritmo. Al principio me resultaba extraño no encontrar un café abierto para tomar el té a una hora que para nosotros, en Argentina, era completamente normal”.

El plan inicial era quedarse un año, pero se extendió a cinco. Hacia el final, cuando Milagros quedó embarazada, comenzaron a pensar en el regreso. “Hacia el último año nació nuestro primer hijo, tuve un parto complicado y una mala experiencia y, cuando él tenía un año, decidimos volver a Argentina. Sentíamos que queríamos estar cerca de nuestras familias, extrañábamos el país y la cultura, y teníamos la necesidad de empezar nuestra etapa como padres más acompañados y contenidos”.

El regreso, sin embargo, no fue como lo habían imaginado. “Había idealizado el regreso; había imaginado que iba a reencontrarme con la vida que había dejado cinco años atrás, rodeada de familia y amigos”, confiesa. Muchas amigas ya no vivían en Buenos Aires, algunos hermanos habían emigrado y ellos se instalaron en un barrio diferente. “La realidad es que, durante los años que uno está afuera, uno cambia y se transforma, pero quienes se quedan también siguen con sus propias vidas. En cierto punto, fue volver a empezar”.

También debieron readaptarse a cuestiones cotidianas: la inestabilidad económica, el tráfico, vivir en un barrio cerrado y, para Milagros, estar lejos del mar. “Sentía que me faltaba algo”, dice. No obstante, con el tiempo reconstruyeron su red social a través del colegio de sus hijos y Milagros logró volver a ejercer plenamente su profesión, algo que en Australia no había conseguido.

En Argentina tuvieron dos hijas más, y los chicos crecieron conociendo Australia a través de los recuerdos de sus padres. Cuando a su marido le surgió una oportunidad laboral en Sídney, no lo dudaron: extrañaban la naturaleza, la playa y la estabilidad económica. “En 2024, decidimos volver a la aventura, pero de a cinco. Nuestras familias volvieron a apoyarnos, pero esta vez fue mucho más difícil, especialmente para los abuelos, vernos ir nuevamente con sus nietos era muy doloroso. Creo que, en parte, lo apaciguó saber que no era necesariamente para siempre”.

Ahora viven en Seaforth, al norte de Sídney, más cerca de las playas y rodeados de verde. “Hay cosas que uno entiende diferente cuando las vive en primera persona”, reflexiona Milagros. La familia redescubrió la cultura de vida al aire libre, con playas, parques con parrillas comunitarias y escapadas a la naturaleza. “La vida es una sola”, sentencia.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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