2,5 millones de jóvenes no pueden independizarse: el déficit habitacional que golpea al mercado
Un informe revela que el 37% de los argentinos de 25 a 35 años vive con sus padres y casi la mitad lo hace en viviendas deficitarias

En Argentina, 2,5 millones de jóvenes de entre 25 y 35 años todavía viven en la casa de sus padres y no logran independizarse. Representan el 37% de ese rango etario y constituyen una demanda potencial de al menos 500.000 viviendas que hoy permanece invisible para el mercado inmobiliario.
La estimación surge del primer Monitor de calidad del acceso a la vivienda, elaborado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda (OFAVA), que incorporó a los jóvenes no emancipados como una dimensión adicional para medir las necesidades habitacionales del país. El estudio se basa en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec correspondientes al tercer trimestre de 2025.
El informe advierte que si esos jóvenes accedieran a ingresos, financiamiento o condiciones adecuadas para dejar su hogar de origen, pasarían a presionar sobre el mercado de compra o alquiler. "La demanda latente no se registra cuando se calcula cuántas familias necesitan una vivienda nueva, pero existe y es enorme", señala el documento.
La situación se agrava al observar la edad de quienes ya lograron conformar su propio hogar. Los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años tienen un déficit habitacional del 52%, el porcentaje más alto de todos los grupos analizados. Entre los jefes de hogar de 18 a 24 años llega al 46% y entre los de 35 a 44, al 44%. En el extremo opuesto, los hogares encabezados por mayores de 65 años presentan el nivel más bajo, con el 31%, por debajo del promedio nacional (40%).
El denominado "déficit cualitativo básico" —viviendas con problemas que podrían solucionarse mediante mejoras y situaciones de hacinamiento— alcanza su máximo entre los hogares encabezados por personas de 25 a 34 años: 29%, frente al 14% entre los mayores de 65.
De los 2,5 millones de jóvenes que siguen viviendo en su hogar de origen, el 46% (alrededor de 1,2 millones de personas) reside además en hogares que ya tienen algún tipo de déficit habitacional. Es decir, el problema no se limita a postergar la independencia: casi la mitad permanece en viviendas con condiciones deficitarias.
La posibilidad de independizarse tampoco es homogénea en todo el país. Tucumán encabeza el ranking con el 56% de los jóvenes de 25 a 35 años que todavía vive en su hogar de origen. Le siguen Santiago del Estero y Jujuy, ambos con el 53%; Salta, con el 52%; y Catamarca, con el 49%.
En el extremo opuesto aparece la Ciudad de Buenos Aires, donde los jóvenes no emancipados representan el 24%, el porcentaje más bajo del país. El informe encuentra una relación entre este fenómeno y el funcionamiento de los mercados laborales y de alquiler. En aquellas jurisdicciones con mayor dinamismo laboral, un sector privado más desarrollado y movimientos migratorios por trabajo o estudio, las tasas de alquiler tienden a ser mayores y las de jóvenes no emancipados, menores.
En la provincia de Buenos Aires se concentran algo más de un millón de jóvenes no emancipados, cerca del 40% del total nacional, lo cual es coherente con su población. Córdoba y Santa Fe son las siguientes jurisdicciones con mayor cantidad.
El fenómeno de los jóvenes se inserta dentro de un problema habitacional más amplio. En Argentina, el 40,3% de los hogares presenta al menos una dimensión de déficit habitacional. Son exactamente 5.983.241 hogares, es decir, prácticamente cuatro de cada diez. Cerca de cuatro millones podrían mejorar su situación mediante intervenciones sobre la vivienda o conexiones a servicios, mientras que alrededor de dos millones requieren una nueva vivienda o una intervención integral sobre su entorno.
El problema muestra una notable heterogeneidad territorial: San Juan, Formosa, Jujuy y Salta se encuentran entre las jurisdicciones con los indicadores más críticos, mientras que CABA y las provincias patagónicas presentan algunos de los niveles más bajos.
Al incorporar también aquella demanda que todavía no se convirtió formalmente en nuevos hogares, el informe calcula que el país necesitaría aproximadamente 2,5 millones de viviendas nuevas. A las cerca de 1,5 millones de unidades necesarias para atender el déficit cuantitativo se agregan alrededor de 430.000 vinculadas al allegamiento —hogares distintos que comparten una misma vivienda— y, como mínimo, 500.000 unidades correspondientes a la demanda potencial de los jóvenes no emancipados.
La conclusión deja planteado un desafío que excede la construcción de casas. Para que esos jóvenes se conviertan efectivamente en compradores o inquilinos no alcanza con que exista stock de viviendas: también tienen que existir ingresos suficientes, alquileres accesibles y herramientas de financiamiento que permitan transformar una necesidad potencial en demanda efectiva.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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