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Alerta por la "Doctrina Donroe": el regreso de las áreas de influencia amenaza la paz mundial

Un académico de Columbia advierte que la estrategia de Trump, junto a las de China y Rusia, fragmenta el orden internacional y debilita a las democracias

Redacción3 min de lectura
La “Doctrina Donroe” y sus similares como amenaza contra la paz mundial

La estrategia de "área de influencia" que impulsa el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, representa un retroceso para la paz mundial y para la sostenibilidad de las democracias con estado de derecho. Así lo advierte el académico Edgardo Buscaglia, quien sostiene que esta doctrina, bautizada como "Doctrina Donroe", exige la sumisión de países independientes a los designios de Washington y excluye a potencias rivales como China.

El concepto de área de influencia no es nuevo: la Doctrina Monroe de 1823 ya exigía a los imperios europeos no intervenir en América, y durante la Guerra Fría, entre 1948 y 1991, el mundo quedó dividido en bloques liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética. Según Buscaglia, la versión actual es más peligrosa porque declara ambiciones de incorporar a Canadá, al Canal de Panamá y a Groenlandia al territorio estadounidense.

El caso de Venezuela, sometido de manera coercitiva, y el de la Argentina, a través del alineamiento ideológico del presidente Javier Milei, representan intentos de captura exclusiva de recursos energéticos, minerales estratégicos y áreas marítimas. El objetivo, según el análisis, es que Estados Unidos prevalezca tecnológica y militarmente en su competencia bipolar con China.

"El actual apoyo irrestricto del gobierno de Trump a las autoridades de Venezuela constituye un quid pro quo para la explotación monopólica de los recursos naturales venezolanos", afirmó Buscaglia. Hasta ahora, Brasil, México y Canadá se han resistido a capitular ante esta doctrina neocolonialista.

El académico remarcó que toda demanda impuesta por Estados Unidos a otros Estados soberanos sin la aprobación de los poderes legislativos y judiciales locales generará conflictos políticos internos, disturbios sociales e inestabilidad regional. En Estados autocráticos como Venezuela, presidido por Delcy Rodríguez, o crónicamente débiles como la Argentina, esas imposiciones se concretan con mayor facilidad.

El efecto multiplicador será global. "Dictaduras y autocracias como las de China o Rusia hoy declaran impunemente sus propias áreas de influencia en otras regiones del planeta", explicó. Esa superposición de zonas de influencia conducirá a conflictos armados más frecuentes y debilitará a las democracias más recientes, como Taiwán frente a China o Ucrania y los países bálticos frente a Rusia.

A esto se suman acciones de otras potencias regionales como Indonesia, Turquía o Arabia Saudita. La fragmentación geopolítica derivará en más incidentes militares, como los ataques chinos contra la soberanía marítima de Filipinas y Vietnam, o los ataques híbridos rusos en Alemania, Bulgaria, Polonia y Suecia.

Ante este cuadro, democracias más vitales como Canadá han comenzado a tejer alianzas con Europa, incluida su reciente declaración como "miembro asociado" de la Unión Europea, para fortalecer una resistencia colectiva. Buscaglia propone que la política exterior de las democracias pase de la pasividad retórica a un activismo de resistencia, con sanciones económicas, diplomáticas, militares y ambientales contra los gobiernos que ejerzan doctrinas autocráticas y belicosas.

"La historia mundial nos enseña que la paz nunca se alcanza a través de apaciguar a los agresores seriales", concluyó el académico, para quien adoptar estas medidas costosas es preferible a retornar a tragedias bélicas mundiales.

Por qué importa

La nota expone cómo la política exterior de Trump impacta directamente en Argentina y Venezuela, y advierte sobre un escenario de conflictos globales que debilita a las democracias. Importa porque pone en juego la soberanía y los recursos estratégicos de la región.

Qué sigue

Resta ver si Brasil, México y Canadá mantienen su resistencia y si las democracias europeas coordinan sanciones contra las potencias que imponen áreas de influencia. La evolución de la crisis venezolana y el alineamiento argentino serán claves.

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