Propiedades

Alquiler amoblado: quién paga cuando se rompe la heladera o el lavarropas

El Código Civil y Comercial define responsabilidades según si el daño surge del desgaste natural o del mal uso de los bienes incluidos en el contrato

Redacción••3 min de lectura
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Alquilar con muebles: a quién le corresponde el mantenimiento de electrodomésticos y muebles

En el mercado de alquileres, muchas propiedades se ofrecen amobladas y equipadas con electrodomésticos. Para los inquilinos, esa alternativa permite instalarse sin afrontar el costo de equipar una vivienda desde cero. Pero la modalidad trae una pregunta que aparece en casi todas las negociaciones: quién se hace cargo del mantenimiento, la reparación o el reemplazo de los muebles y artefactos incluidos en el contrato.

La regla general del Código Civil y Comercial establece que todo locador debe entregar la propiedad en condiciones de uso y conservarla en ese estado durante toda la locación. Eso abarca los bienes del inventario: heladera, cocina, lavarropas, microondas, aire acondicionado, camas, mesas y sillas. Si un electrodoméstico falla por desgaste normal o por un problema propio del aparato, la reparación corresponde al propietario.

La situación cambia cuando el daño proviene de un mal uso, de negligencia o de una manipulación incorrecta. Si un inquilino rompe la puerta de un placard por forzarla, arrastra un mueble sin cuidado o quema un electrodoméstico por conectarlo de manera indebida, la responsabilidad pasa a ser suya. En esos casos debe reparar o reemplazar el bien, y el propietario puede exigirlo al restituir el inmueble o descontarlo de la garantía.

La clave, entonces, está en distinguir entre el desgaste natural, que siempre queda del lado del locador, y el daño atribuible al inquilino, que debe asumir quien lo ocasionó. "El inventario es la herramienta central para evitar conflictos", explican desde el sector inmobiliario, y en los alquileres amoblados lo ideal es que el contrato incluya un listado detallado de todos los bienes con su estado al momento de la entrega.

Fotografías, descripciones y observaciones ayudan a fijar una base objetiva para determinar responsabilidades. Sin ese inventario, cualquier discusión sobre daños o fallas se vuelve más difícil de resolver. Muchos contratos aclaran además que el locador se compromete a mantener en funcionamiento los electrodomésticos esenciales, como heladera, cocina y calefacción, y que el inquilino debe avisar de inmediato cualquier desperfecto para evitar que el problema se agrave.

Los artefactos con vida útil limitada, como lavarropas, microondas o aires acondicionados, generan dudas adicionales. Si un aparato deja de funcionar por antigüedad o desgaste, el propietario debe repararlo o reemplazarlo y no puede trasladar ese gasto al inquilino, porque forma parte de la obligación de conservación del inmueble. En cambio, si se daña por falta de mantenimiento básico, como filtros de aire acondicionado que nunca se limpian o un lavarropas usado con exceso de carga, la responsabilidad puede recaer en el inquilino. Por eso algunos contratos incluyen pautas de uso y mantenimiento mínimo.

Con los muebles la lógica es similar. El locador debe entregar elementos en buen estado y garantizar que puedan utilizarse sin riesgo. Si una silla se afloja por uso normal o una mesa muestra desgaste en la superficie, el propietario se ocupa de la reparación. Si el inquilino provoca los daños, la obligación de reponer o arreglar recae sobre él. En propiedades de categoría, donde los muebles tienen valor significativo, es habitual que el contrato especifique cuidados especiales o que se establezca un depósito adicional para cubrir eventuales daños.

Los contratos temporarios, como los de alquiler turístico o por meses, tienen reglas más estrictas. El propietario asume el mantenimiento general, pero el inquilino responde por cualquier daño ocasionado durante su estadía. La lógica es similar a la de un hotel: el huésped no paga por una heladera que deja de funcionar por antigüedad, pero sí por un mueble roto o un electrodoméstico dañado por mal uso. En los alquileres tradicionales, en cambio, la relación es más equilibrada y se apoya en las obligaciones del Código Civil y Comercial.

Por qué importa

Con más propiedades ofrecidas con muebles y electrodomésticos, saber quién paga cada rotura evita conflictos al momento de restituir el inmueble y define si el arreglo se descuenta de la garantía.

Qué sigue

La clave está en la negociación previa: conviene exigir un inventario con fotos y estado de cada bien antes de firmar, y dejar por escrito las pautas de uso y mantenimiento de los artefactos.

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