Argentina retrocede en lectura: el 60% de los adolescentes no comprende lo que lee
Las evaluaciones nacionales e internacionales confirman un deterioro sostenido en alfabetización inicial y comprensión lectora pese a los planes aplicados.

Los resultados de lectura de los estudiantes argentinos siguen en caída y las últimas evaluaciones internacionales confirman un retroceso que el país no logra revertir. Según las pruebas PISA de la OCDE, dadas a conocer esta semana, el 60% de los adolescentes de 15 años no comprende lo que lee, un porcentaje que aumentó respecto de las mediciones previas. La tendencia se repite en la alfabetización inicial: el 46% de los chicos de 3er grado no alcanza el nivel mínimo, de acuerdo con las pruebas ERCE de la UNESCO publicadas en 2021.
En las evaluaciones nacionales Aprender 2024, también de 3er grado, solo el 45% de los estudiantes llegó al nivel de lectura esperado. La única excepción reciente es Aprender 2025, que evaluó Lengua en 6to grado y mostró una mejora de 1,9 puntos porcentuales respecto del mejor resultado previo, el de 2018.
El deterioro es más marcado si se compara con la región. En Lectura de Primaria, Argentina quedó por debajo del promedio latinoamericano en casi todas las áreas y obtuvo el peor resultado de su historia, según el informe ERCE 2021. En 2006, el país estaba por encima de ese promedio. En Secundaria, PISA muestra que en el año 2000 Argentina estaba por delante de todos los países de la región, pero el estancamiento posterior contrasta con las mejoras de Chile, Brasil, Uruguay, Perú y Colombia. Hoy Argentina ocupa el octavo lugar entre 13 países latinoamericanos.
En las últimas décadas se aplicaron varios programas sin resultados sostenidos. Entre ellos figuran el Plan Nacional de Lectura, lanzado en 2003 y relanzado en 2008-2011 y 2019-2023; los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios con definiciones para la Lectura, de 2006; el programa Una hora más de clase, de 2022; y el Plan Nacional de Alfabetización de 2024, que concentró sus esfuerzos en los primeros tres grados de Primaria y delegó en cada provincia y en la Ciudad de Buenos Aires el diseño de un plan propio.
Ninguno de esos planes estableció un método claro, una didáctica común basada en evidencia ni una meta definida de aprender a leer en 1er grado. Esa ausencia de definición derivó en la continuidad de un enfoque originado en 1979, conocido como psicogénesis, que sostiene que el chico no debe recibir enseñanza explícita de las letras y los sonidos, sino construir por sí mismo su aprendizaje. Ese método dominó la formación docente y los documentos curriculares de los años 80 y 90. Solo en los últimos años algunas provincias comenzaron a apartarse y aplicar principios del método estructurado o modelos mixtos, lo que derivó en una heterogeneidad que persiste entre las 24 jurisdicciones.
La investigación internacional ofrece respuestas. Desde los años 90, un cuerpo interdisciplinario de estudios en lingüística, psicología, neurociencia y pedagogía, conocido como ciencia de la lectura, sostiene que el debate entre método fónico y constructivista no es una discusión ideológica sin resolver, sino uno de los campos con mayor evidencia empírica acumulada, y que esa evidencia converge a favor del método estructurado o explícito.
En Estados Unidos, el National Reading Panel revisó en el año 2000 cientos de estudios experimentales y concluyó que la enseñanza sistemática y explícita de la correspondencia entre letras y sonidos produce beneficios significativamente mayores que la incidental. De ahí surgió lo que hoy se conoce como alfabetización estructurada. El National Early Literacy Panel agregó en 2008 que las habilidades que mejor predicen el éxito lector se desarrollan en los años preescolares, por lo que la instrucción explícita debería comenzar antes de la Primaria.
La neurociencia explica el motivo. El neurocientífico francés Stanislas Dehaene, del Collège de France, demostró mediante neuroimágenes que el cerebro no tiene una región dedicada de manera innata a la lectura: para leer, recicla un área destinada al reconocimiento visual de objetos y la convierte en la caja de letras del cerebro. Como leer no es una capacidad natural, sino una invención cultural reciente, Dehaene sostiene que la correspondencia entre grafemas y sonidos “debe enseñarse de forma explícita y sistemática”.
Francia convirtió esa evidencia en política de Estado. Desde 2018, con el aval de Dehaene al frente del Conseil Scientifique de l'Éducation Nationale, el Ministerio de Educación francés fijó como objetivo que todos los chicos sepan leer al finalizar 1er grado, con enseñanza sistemática del código desde el último año del preescolar.
La evidencia no se limita a países de habla inglesa o francesa. En 2025, un panel convocado por el Banco Mundial, UNICEF y la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido publicó una revisión sobre la enseñanza de la lectura en países de ingresos bajos y medios, con estudios en swahili, hindi, árabe, español y decenas de otras lenguas. El informe identifica seis componentes que, enseñados de forma directa y secuenciada, transforman la capacidad lectora: lenguaje oral, conciencia fonológica, sistemática, fluidez, comprensión y escritura. Además, sostiene que esa enseñanza estructurada es una de las inversiones educativas más costo-efectivas, porque reduce la repetición de grado, el abandono escolar y la necesidad de programas de recuperación posteriores.
Fuente: Clarín
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
Más en Educación
Más leídas
7 días- 1
Sydney Sweeney cumple 29 años: de la polémica campaña desnuda a sus próximos desafíos en Hollywood
Espectáculos · 12 sep
- 2
Molinos compra una planta en Tucumán y desembarca en el negocio de las galletitas
Economía · 10 sep
- 3
Gabriela Gruszko: del mundo corporativo al arte tras una intoxicación química
Salud · 9 sep
- 4
Luciana Aymar y Fernando González: una década de amor y dos hijos en común
Espectáculos · 3 sep
- 5
El Padrino, la pizzería de Caballito que nació de una librería fundida y resiste desde 1975
Gastronomía · 11 sep






