Jardinería

Cómo convertir una batata brotada en varias plantas nuevas

Con calor, humedad y paciencia, un tubérculo olvidado en la cocina puede dar brotes, raíces y plantines listos para la huerta

Redacción••4 min de lectura
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Cómo convertir una batata brotada en varias plantas nuevas

Una batata que empieza a sacar brotes en la cocina no está perdida: puede convertirse en el punto de partida de varias plantas nuevas. La especie Ipomoea batatas se multiplica por esquejes enraizados o brotes del tubérculo, no por semillas. En el hemisferio sur, la primavera es el momento indicado para poner en marcha el proceso.

La batata es de clima cálido y tiene poca paciencia con el frío: las heladas la dañan y, cuando las temperaturas nocturnas bajan de los 15 °C, su crecimiento se detiene. Por eso conviene esperar a que el suelo se entibie y las horas de luz aumenten.

Gabriela Escrivá explica que la primavera es el momento ideal y hay una buena razón: a medida que suben la temperatura del suelo y las horas de luz, los brotes encuentran mejores condiciones para desarrollarse.

Elegir una buena batata

No hace falta que sea enorme ni perfecta. Lo importante es que esté sana, firme y sin signos de pudrición. Esa batata olvidada en la cocina puede convertirse en el punto de partida de varias plantas.

El frasco con agua

Es el método más entretenido y didáctico, porque permite ver cómo aparecen las raíces y los tallos prácticamente delante de los ojos. El primer paso es elegir una batata sana y lavarla suavemente para retirar restos de tierra. Luego se la coloca en un frasco con agua, en posición vertical, dejando una parte del tubérculo fuera del agua.

Conviene buscar un lugar cálido y luminoso, protegido del frío. Después de unos días se empiezan a ver raíces y brotes. La humedad constante es fundamental, pero hay que evitar que el tubérculo quede completamente sumergido, porque eso favorece su deterioro.

Este sistema tiene una ventaja que va más allá de producir plantas: permite entender cómo una estructura de reserva moviliza sus recursos para formar un nuevo ejemplar. Para quienes recién arrancan, es una puerta de entrada simple a la propagación, como otras ideas con residuos de cocina.

Si querés más plantines, probá esto

Hay una segunda forma de hacerlo con agua y, según Escrivá, resulta más eficiente cuando el objetivo es obtener más plantines. En lugar de colocar la batata parada, se dispone horizontalmente, manteniendo parte del tubérculo en contacto con el agua y procurando que no quede sumergido del todo. Al haber más superficie expuesta, pueden aparecer brotes en distintos puntos y cada uno puede convertirse después en material de propagación.

Escrivá señala que esta modalidad es “la más eficiente ya que se obtienen más plantines”.

La batata necesita calor para germinar y la primavera ofrece las condiciones ideales

Directamente sobre fibra de coco

Otra alternativa evita tener el tubérculo flotando en un frasco: usar fibra de coco como sustrato. Primero se corta una batata sana por la mitad y se apoyan las mitades sobre la fibra. El sustrato debe mantenerse húmedo, sin empaparlo hasta convertirlo en barro. El recipiente va en un lugar cálido y luminoso, protegido de las bajas temperaturas.

Con el tiempo aparecen los brotes y las raíces. Este procedimiento tiene una ventaja interesante: se forma una estructura que puede trasplantarse con facilidad y permite que las plantas jóvenes empiecen a nutrirse del propio sustrato.

¿Cuándo pasan a la tierra?

Cuando los brotes ya tienen desarrollo suficiente y cuentan con raíces propias, pueden separarse con cuidado del tubérculo y llevarse al lugar definitivo. Conviene no apurarse: una planta recién brotada todavía está armando su sistema radical y necesita un traslado cuidadoso. Lo ideal es manipularla por la base del tallo o por el conjunto de raíces, evitando tirar de las hojas.

La batata necesita calor para crecer con fuerza, así que el trasplante al exterior debe hacerse cuando haya pasado el riesgo de heladas y las temperaturas sean sostenidamente templadas. En regiones donde las noches primaverales todavía son frías, conviene esperar un poco más.

La gracia del método no está solo en ahorrar la compra de unas cuantas plantas. También permite multiplicar una variedad que haya gustado y observar un proceso que normalmente ocurre fuera de la vista, debajo de la tierra. Para sostener el ritmo de crecimiento, puede ayudar conocer qué cortar y qué dejar intacto en primavera.

Por qué importa

Aprovechar un tubérculo que iba a descartarse permite multiplicar una variedad que gustó y obtener plantines sin costo, además de observar un proceso que suele ocurrir bajo tierra.

Qué sigue

Los brotes con raíces propias pueden trasplantarse al exterior cuando pase el riesgo de heladas y las temperaturas sean templadas de forma sostenida.

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