Arquitectura

Buenos Aires en flor: el libro que retrata la ciudad entre cúpulas y pétalos

La fotógrafa Karina Azaretzky y el arquitecto Jorge Bayá Casal combinan imágenes y textos en un volumen que ya giró por Madrid, Londres y París.

Redacción••3 min de lectura
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La fotógrafa y el arquitecto que retratan una ciudad singular, entre cúpulas y pétalos

Una fotógrafa tucumana y un arquitecto paisajista retratan a Buenos Aires desde una perspectiva poco habitual: la unión entre las flores y la arquitectura de la ciudad. El resultado es Buenos Aires en flor, un libro editado a fines de 2024 por Editorial India que combina fotografías con retratos históricos y técnicos de fachadas, árboles y ornamentos porteños.

Karina Azaretzky llegó a vivir a Buenos Aires en 2012 y, abrumada por el gris del cemento, se propuso buscar el verde de su Tucumán natal en cada rincón de la capital. Esa búsqueda personal encontró su forma definitiva cuando se cruzó por Instagram con Jorge Bayá Casal, arquitecto, paisajista e historiador que recorre las calles con la vista siempre hacia arriba, descifrando el estilo de cada cornisa.

Durante la pandemia intercambiaron miradas sobre el tema a través de las redes. Bayá Casal recuerda que en ese contexto apareció la “tribu verde”, un espacio virtual donde se juntaban paisajistas y artistas ávidos de naturaleza en época de aislamiento. Allí conoció a su futura coautora. Juntos conceptualizaron el libro a lo largo de unos cuatro años.

Los propios seguidores los empujaron a concretar el proyecto. Los comentarios se llenaban de mensajes positivos y un pedido insistente: “Compilen este material”. Así, empezaron haciendo vivos en Instagram en los que ella mostraba las imágenes y él contaba la historia detrás de cada edificio y cada árbol.

La paleta estacional estructura la obra, inspirada en el trabajo de la artista Cristina Coroleu, amiga de ambos, que hace décadas advirtió que Buenos Aires cambiaba en cada estación con las floraciones. “Quisimos contar que la ciudad es una sucesión, llena de vida, una capital distinta según el momento del año”, aseguran casi a dúo. El recorrido pasa por el violeta, el rojo, el rosado y el amarillo. “Nosotros le agregamos la pausa del blanco”, advierten.

El libro incluye epígrafes con direcciones y momentos de floración para que la experiencia trascienda el papel. “Queremos que la gente recorra la ciudad observando”, señalan los autores. En la era del scroll y los videos en velocidad x2, la propuesta apunta a lo opuesto: un momento de contemplación plena.

Bayá Casal define la obra como identitaria: “Tenemos la tierra que nos da lo autóctono, pero somos un puerto que siempre miró hacia afuera. Es esa arquitectura de influencia europea unida a un arbolado nativo sudamericano; son las dos raíces que nos constituyen como nación”.

Para Azaretzky, la naturaleza le da a la ciudad un ritmo cíclico que necesitaba capturar: “La arquitectura es eterna, está casi siempre igual. Pero los árboles son los que renuevan el paisaje. Incluso en invierno, cuando caen las hojas, aparecen ante la vista las flores esculpidas en las fachadas, como en la Casa de los Lirios”. La fotógrafa describe el volumen como una “guía sentimental de la identidad porteña”.

La muestra ya giró por Madrid, Londres y París este año. El volumen se presentó en el Real Jardín Botánico de Madrid, con gigantografías de las fotos al aire libre. En cada exposición internacional los textos se escriben pensando en cada audiencia, relatando las influencias francesa, británica y española tanto en lo edilicio como en el paisajismo.

Consultados sobre qué página elegirían si tuvieran que quedarse con una sola, los autores no coinciden. Azaretzky opta por la fachada de la Casa de los Lirios, porque para ver sus flores esculpidas hay que esperar al invierno, cuando los árboles reales pierden las hojas. Bayá Casal prefiere la imagen del Obelisco de fondo desde la perspectiva de la flor amarilla conocida como Tipuana tipu. En algo son unánimes: para los dos, Buenos Aires siempre está en flor.

Por qué importa

El libro propone una mirada distinta sobre Buenos Aires y ya trascendió las fronteras con exposiciones en Europa. Para los porteños, funciona como una invitación a redescubrir la ciudad; para el turismo, como una guía sentimental de la identidad local.

Qué sigue

Los autores continúan con las presentaciones internacionales del libro y adaptan los textos según cada audiencia. La obra, editada a fines de 2024, sigue sumando lectores en Argentina y el exterior.

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