Estilo de Vida

Carolina Antoniadis: una artista que encontró su hogar en un edificio construido con amigas

La pintora rosarina se mudó a un departamento en Chacarita, un proyecto de fideicomiso al costo que le permitió mantener su estilo de vida y su colección de objetos.

Redacción2 min de lectura
La artista Carolina Antoniadis se mudó a un edificio que construyó con amigos

La artista Carolina Antoniadis encontró un nuevo hogar en un edificio de Chacarita, construido gracias a un fideicomiso al costo impulsado por un grupo de amigas. A sus 64 años, la pintora dejó atrás la casa con jardín para mudarse a un departamento que, asegura, le cambió la vida. “Nunca había vivido en un departamento, pero tengo 64 años, mi marido tiene 67, y no estamos para cortar el pasto”, explica entre risas.

El proyecto, diseñado por el Estudio Colle-Croce, priorizó espacios comunes al aire libre y unidades con terrazas profundas y ventilaciones cruzadas. Para Antoniadis, la mudanza significó un gran cambio: “Me cambió la vida. Por si fuera poco, estoy a tres cuadras de mi taller”, afirma.

La artista, que cita a Picasso al decir “yo no busco, encuentro”, encontró en este departamento la posibilidad de mantener su colección de objetos y obras de arte. Junto a su marido, el arquitecto Álvaro, pensaron cada rincón de la casa, desde las bibliotecas hasta los espacios para sus colecciones. “Soy muy obsesiva: voy haciendo una curaduría como si fuera una muestra”, sostiene.

La pasión por los objetos viene de familia. Su abuelo, Demetrio Antoniadis, fue un pintor y paisajista griego que se radicó en Rosario en 1911. “Es por él que el taller es mi vida: tenía un atelier hermoso y yo, de chiquita, lo veía como un espacio de magia”, recuerda. Su madre también influyó en su gusto estético: “Mi mamá era muy estética. En su casa, los cuartos estaban empapelados, todo lleno de flores, jarrones...”, cuenta.

La decoración del nuevo hogar combina piezas heredadas con objetos encontrados en viajes y ferias. “Tengo muchos regalos de colegas queridos, y los voy alternando con obras de mi autoría. No es por una cuestión de ego, sino porque eso me permite recurrir a piezas de formato grande, que dan otra impronta”, explica. La pareja, amante del art déco, encuentra en ese estilo un complemento perfecto para su colección. “La única transgresión es una alfombra mexicana que amo; el resto del equipamiento es muy neutro”, aclara.

La artista, que pinta todos los días, asegura que su obra tiene mucha textura, algo que también se refleja en la decoración. “Tanto la relación entre distintos textiles como ciertas combinaciones que podrían escandalizar a un interiorista. Es todo intuitivo”, remarca. En el departamento, cada ambiente cuenta una historia: la mesa de comedor fue un regalo de un cliente, las sillas de estilo inglés pertenecieron a su abuela, y las mesas de luz provienen del Mercado de Pulgas.

Antoniadis, que define su estilo como una combinación de influencias, no descarta seguir explorando nuevas formas de habitar. Por ahora, disfruta de su nuevo espacio, donde la luz, el verde y la privacidad se combinan con una colección que refleja su vida y su arte.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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