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Casas prefabricadas: por qué el precio final puede subir hasta un 80%

La estructura base es solo el punto de partida: platea, servicios, traslado, permisos y terminaciones pueden cambiar por completo la cuenta.

Redacción3 min de lectura
¿Las casas prefabricadas son realmente más baratas? La cuenta completa antes de comprar

Las casas prefabricadas se presentan como una alternativa más económica y rápida que la construcción tradicional. Sin embargo, el precio que publican las empresas suele incluir solo la estructura: paneles, perfilería, montaje y, en algunos casos, terminaciones básicas. El costo final puede ser muy distinto.

Según las estimaciones del sector, los gastos que no aparecen en el catálogo inicial pueden incrementar el valor base entre un 40% y un 80%. La diferencia entre lo que se anuncia y lo que efectivamente se paga depende del terreno, la ubicación y el nivel de terminación elegido.

El primer rubro que suele quedar afuera es la platea de hormigón o base estructural equivalente. Para instalar una vivienda prefabricada se necesita una superficie firme, cuyo costo varía según el tamaño de la casa, la calidad del suelo y la zona del país. En muchos casos, esa base representa un porcentaje significativo del presupuesto total.

A esto se suman las conexiones de servicios. La instalación eléctrica, el tendido de agua, el sistema de desagües y la conexión al gas no siempre están incluidos. Algunas empresas ofrecen paquetes completos, pero otras dejan esos trabajos en manos del comprador, que debe contratar profesionales adicionales.

El traslado es otro gasto que rara vez se menciona en la etapa inicial. Las casas se fabrican en planta y se transportan al terreno en camiones especiales. Ese flete se cobra por kilómetro y puede ser elevado si el lote está lejos del centro de producción. Además, el acceso debe permitir el ingreso de vehículos de gran porte; si no es así, se requieren grúas o maniobras adicionales.

Las terminaciones completan el cuadro. Aunque muchas empresas ofrecen modelos “llave en mano”, las propuestas base incluyen acabados estándar que luego se pueden mejorar. Cambiar pisos, elegir revestimientos de mayor calidad, sumar aberturas de mejor prestación o incorporar sistemas de climatización más eficientes elevan el costo total.

También están los permisos municipales. La construcción de una casa prefabricada requiere aprobación, planos y habilitación, igual que cualquier obra. Los trámites dependen de cada municipio e incluyen tasas, derechos de construcción y honorarios profesionales. En algunos casos, el comprador debe contratar un arquitecto o maestro mayor de obras para presentar la documentación.

Por último, aparece el mantenimiento. Los modelos modernos tienen materiales de buena calidad y sistemas constructivos que mejoraron en los últimos años. Sin embargo, algunos requieren cuidados más frecuentes que una vivienda tradicional, sobre todo en zonas de alta humedad, temperaturas extremas o exposición directa al sol. Pinturas especiales, sellados y revisiones periódicas garantizan la durabilidad de la estructura.

La cuenta completa

Hoy una casa prefabricada estándar de 30 m² a 40 m², con estructura de paneles y terminaciones básicas, arranca entre US$12.000 y US$18.000. Los modelos de 50 m² a 60 m² se ubican entre US$22.000 y US$30.000, mientras que una vivienda de 70 m² a 90 m², con dos dormitorios y mayor confort, comienza entre US$35.000 y US$50.000. Las propuestas “llave en mano” de mejor calidad pueden superar los US$60.000.

Para una casa de 50 m² a 60 m² con un precio base de US$22.000 a US$30.000, habría que sumar entre US$6000 y US$8500 de platea, US$3000 a US$6000 de conexiones, US$800 a US$2000 de transporte, US$700 a US$2000 de permisos y US$2000 a US$6000 de terminaciones. Así, una casa de US$34.000 podría terminar costando US$54.000. Son valores orientativos, para un escenario donde nada esté cubierto por el proveedor y la infraestructura en el lugar sea nula.

Entonces, ¿son realmente más baratas? Cuando el comprador elige un modelo estándar, tiene un terreno listo para instalar, no necesita grandes mejoras y busca una solución rápida, sí. Pero cuando se suman todos los rubros, la diferencia con una obra tradicional puede achicarse o incluso desaparecer.

Por qué importa

Miles de argentinos evalúan comprar una casa prefabricada como alternativa a la obra tradicional. Conocer los costos ocultos evita decisiones financieras apresuradas y sorpresas en el presupuesto final.

Qué sigue

El próximo paso para quien evalúa esta opción es pedir un presupuesto detallado que incluya platea, conexiones, traslado y permisos, y compararlo con el costo real de una obra tradicional en la misma zona.

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