Salud Mental

Celulares en las aulas: el 40% de los alumnos porteños muestra ansiedad

Un monitoreo del Ministerio de Educación de la Ciudad y el ITBA reveló que los estudiantes secundarios pasan más de seis horas por día frente a la pantalla.

Redacción••2 min de lectura
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Celulares en las aulas: el 40% de los alumnos porteños muestra ansiedad

Los estudiantes de secundaria de la ciudad de Buenos Aires pasan un promedio de seis horas y 10 minutos al día frente al celular y el 40% presenta alguna evidencia de ansiedad. Así lo reveló el primer "Monitoreo de tiempo de pantalla y salud mental en estudiantes de nivel secundario", un relevamiento del Ministerio de Educación de la Ciudad y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

El estudio evaluó a 3261 alumnos de 83 escuelas públicas y privadas porteñas mediante cuestionarios autoadministrados validados internacionalmente y aplicaciones de monitoreo del uso real del dispositivo.

Los números del informe muestran un cuadro complejo. Además del 40% con ansiedad, el 38,1% manifestó depresión, el 31,2% somnolencia diurna y el 24,9% uso problemático del teléfono, es decir, dificultad para desconectarse con dependencia psicológica del dispositivo.

El promedio general esconde diferencias internas. A mayor edad, mayor uso: los alumnos de 4° año pasan 51 minutos más por día con el celular que los de 1°. Se detectaron casos de hasta 11 horas diarias frente a la pantalla, principalmente usando TikTok. No hubo diferencias entre escuelas privadas y públicas.

El nivel socioeconómico más bajo dedica hora y media más al día al celular, mientras que las mujeres pasan 30 minutos más que los hombres, con mayor riesgo asociado.

La comparación internacional ubica a la Argentina en el quinto puesto mundial de uso de celulares entre personas de 16 a 64 años, con un promedio de ocho horas y 41 minutos diarios. En el Reino Unido, los adolescentes pasan cuatro horas por día con el teléfono; en Estados Unidos, cinco.

Frente al paso de la restricción del celular en las escuelas porteñas a la prohibición, los docentes celebran una mayor atención de los alumnos, pero advierten que durante ese tiempo los jóvenes experimentan algo similar a un síndrome de abstinencia que los lleva a un uso mayor en sus casas como compensación.

Las dificultades de los adultos para poner límites se relacionan con su propio uso problemático del dispositivo, que sienta malos ejemplos. La competencia, además, es despareja frente a algoritmos diseñados para generar adicción. Colegios privados piden autonomía para decidir sobre celulares en el aula, en un debate que sigue abierto.

Unicef corroboró en 2025 que los chicos reciben su primer teléfono a los 9,6 años en promedio. En ese marco, la ciudad de Buenos Aires promueve desde hace unos meses un Compromiso Familiar por Estudiantes sin Celular para postergar la entrega del primer smartphone hasta el ingreso al secundario y el acceso a las redes a partir de los 16 años.

Talleres, materiales y plataformas que nuclean a padres de una misma escuela buscan que las familias no libren solas esta batalla. El camino de los acuerdos parentales aparece como el más viable para no condenar a los chicos al aislamiento social si se les restringe el dispositivo.

Por qué importa

El estudio pone cifras a un problema que atraviesa a las familias argentinas: la relación de los adolescentes con las pantallas ya impacta en su salud mental. Los acuerdos parentales aparecen como la herramienta más viable frente a algoritmos diseñados para generar adicción.

Qué sigue

Resta ver cómo evoluciona el Compromiso Familiar por Estudiantes sin Celular en las escuelas porteñas y si el modelo se replica en otras jurisdicciones. El debate sobre la prohibición en el aula y su efecto compensatorio en las casas seguirá abierto.

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