Bienestar Animal

Los chorlitos nivales volvieron a anidar en una playa de California tras 40 años

Un programa de conservación liberó 200 aves desde 2016 en la Reserva Coal Oil Point y ahora usa dispositivos de seguimiento para monitorear sus movimientos.

Redacción••3 min de lectura
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Los chorlitos nivales volvieron a anidar en una playa de California tras 40 años

Decenas de chorlitos nivales occidentales (Anarhynchus nivosus occidentalis) vigilaban sus nidos en una playa de California en septiembre de 2026, después de cuatro décadas sin registrar anidaciones en ese tramo costero. El regreso es el resultado de un programa de conservación que comenzó hace una década y que liberó más de 200 aves desde 2016.

La población de estas pequeñas aves fue catalogada como “amenazada” bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción en 1993. Para entonces quedaban muy pocos ejemplares, sobre todo por la pérdida de hábitat y la actividad recreativa intensa en las playas.

El tramo entre Isla Vista y Ellwood, que incluye Sands Beach, fue designado hábitat crítico en diciembre de 1999, cuando la población había caído a menos de 1.500 individuos. La Reserva Coal Oil Point (COPR), administrada por la Universidad de California Santa Bárbara (UCSB), concentra hoy a la mayoría de los ejemplares: su playa arenosa, sus dunas y la desembocadura del estuario adyacente forman uno de los pocos espacios donde la especie todavía puede reproducirse.

Un informe de la Reserva señala que “la población reproductora había desaparecido durante décadas debido a la intensa actividad recreativa realizada en las playas”. Una campaña de concientización y la instalación de vallas simbólicas favorecieron la recuperación.

“Este fue el primer lugar en Estados Unidos donde se recuperó una población reproductora de chorlitos nivales; la Reserva ahora produce más de 35 polluelos que logran volar al año y alberga más de 200 aves que se alimentan y descansan en Sands Beach cada invierno”, detalla el documento.

Los biólogos monitorean la población durante todo el año. “Cada nido se registra en una base de datos y cada polluelo se observa tres veces por semana hasta que es capaz de volar”, describe la información. Así pueden determinar el destino de cada nido y, si fracasa, identificar la causa: mareas altas, viento o huellas de depredadores como mofetas, mapaches o cuervos.

En septiembre de 2026, varios voluntarios trasladaron una decena de polluelos hasta la playa de la Reserva. Las aves habían sido incubadas en el zoológico de Santa Bárbara, que también colocó anillas de seguimiento en sus patas. Los dispositivos emiten señales de radio y Bluetooth que se envían a Motus, una red internacional de investigación colaborativa que rastrea el movimiento y el comportamiento de animales migratorios.

El sistema reemplaza al método analógico, que dependía de observadores con vista aguda para detectar anillas de colores del tamaño de un grano de arroz. Con el programa de anillamiento del zoológico se observó a aves liberadas anidando tan al sur como San Diego y avistadas tan al norte como la costa de Oregón.

“Sabemos que, si queremos sacar a los chorlitos de la lista de especies en peligro de extinción, necesitamos recuperar más playas; no es necesario cerrarlas y este es un muy buen ejemplo de cómo compartirlas”, afirmó Cristina Sandoval, directora de la Reserva. Sandoval también destacó la colaboración con el zoológico, clave en años de mortalidad alta como el actual, marcado por el fenómeno de El Niño y sus lluvias intensas.

Según el zoológico, las nuevas etiquetas Motus podrían multiplicar las tasas de detección y brindar a los conservacionistas información que antes resultaba inaccesible. Es la primera vez que se monitorea con esta tecnología a chorlitos rehabilitados después de su liberación en el hábitat natural. Un antecedente cercano de este tipo de rescates y seguimientos se dio con una garza azulada en Pensilvania que volvió a volar tras enredarse con un hilo de pesca.

Por qué importa

La especie está catalogada como amenazada desde 1993 y su recuperación depende de playas compartidas entre el uso recreativo y la nidificación. El caso muestra que el monitoreo con tecnología puede cambiar el modo de proteger aves migratorias en riesgo.

Qué sigue

Las nuevas etiquetas Motus permitirán medir por primera vez el comportamiento de los ejemplares rehabilitados tras su liberación. La temporada bajo El Niño será la prueba de fuego para sostener la población reproductora de la Reserva.

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