Religión

Chris Olah disertó en el Vaticano junto al Papa en la presentación de la encíclica sobre IA

El cofundador de Anthropic compartió escenario con León XIV en un evento histórico donde se advirtió sobre los riesgos de la inteligencia artificial.

Redacción2 min de lectura
Chris Olah disertó en el Vaticano junto al Papa en la presentación de la encíclica sobre IA
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Chris Olah, cofundador de Anthropic y uno de los referentes mundiales en inteligencia artificial, disertó este lunes en el Vaticano durante la presentación de "Magnifica humanitas", la primera encíclica del papa León XIV. El evento reunió a cardenales, obispos, embajadores y periodistas en el Aula del Sínodo para un acto sin precedentes en la historia de la Iglesia Católica.

El joven científico canadiense de 33 años fue uno de tres laicos que participaron en la presentación, junto a la teóloga británica Anne Rowlands y la especialista en pensamiento social católico africano Leocadie Lushombo. En su intervención, Olah reconoció las tensiones que enfrentan las grandes empresas de inteligencia artificial y la necesidad de contar con voces críticas externas.

"Todos los laboratorios de inteligencia artificial de vanguardia —incluido Anthropic— operan dentro de un conjunto de incentivos y restricciones que a veces pueden entrar en conflicto con hacer lo correcto", admitió Olah. Mencionó la presión comercial, las tensiones geopolíticas y el orgullo como factores que condicionan las decisiones en el sector, aunque aseguró que muchos en el rubro se esfuerzan por actuar con responsabilidad.

El cofundador de Anthropic enfatizó la importancia de que existan "personas fuera de esos incentivos" que estén atentas al desarrollo de la tecnología. "Si queremos que esta tecnología salga bien, es enormemente importante que existan personas a quienes les importe que las cosas salgan bien, que estén prestando mucha atención, que estén dispuestas a decir cosas difíciles", expresó.

Olah concluyó su discurso con un llamado a que otros sectores de la sociedad —comunidades religiosas, académicos y gobiernos— asuman el rol que la Iglesia se propone en la encíclica. "Necesitamos críticos informados que les digan a los laboratorios cuándo estamos fallando. Necesitamos voces morales que los incentivos no puedan doblegar", aseguró entre aplausos.

El Papa respondió de manera positiva a las palabras del joven tecnólogo. "En nombre de la Iglesia, acepto su invitación a caminar juntos, a escuchar y hablar y juntos a encontrar el camino para la humanidad en este tiempo de la inteligencia artificial", le dijo León XIV al cerrar el evento.

En su discurso, el pontífice estadounidense advirtió que la inteligencia artificial debe ser "desarmada", es decir, liberada de lógicas que la conviertan en instrumento de dominación y exclusión. Comparó esta necesidad con el movimiento por el desarme nuclear, subrayando que toda gran potencia técnica debe acompañarse de discernimiento moral y control público adecuados.

La encíclica también recogió testimonios de científicos, políticos, padres y educadores, así como advertencias sobre armas autónomas, algoritmos sesgados que bloquean acceso a servicios de salud y empleo, y la exclusión de quienes no tienen voz en decisiones que los afectarán. El Papa enfatizó que la construcción de un futuro mejor requiere colaboración entre diseñadores de sistemas y quienes resulten afectados por ellos, entre naciones ricas y pobres, y entre instituciones e individuos.

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