Jardinería

Cinco árboles que explotan de color cuando el otoño llega al jardín

El Acer palmatum, Ginkgo biloba, roble de pantanos, Liquidámbar y fresno americano son los grandes protagonistas de la estación con sus tonalidades doradas, rojas y anaranjadas.

Redacción2 min de lectura
Cinco árboles que explotan de color cuando el otoño llega al jardín
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Cuando primavera y verano ceden paso al otoño, muchos árboles despliegan su verdadero esplendor. Mientras el resto del jardín se apaga, ciertos ejemplares que perderán sus hojas en invierno se convierten en el principal atractivo del paisaje. Cinco árboles se llevan todos los aplausos durante esta estación con sus transformaciones cromáticas.

El Acer palmatum es un arbolito de pequeño porte que alcanza los 7 metros de altura y diámetro. Su tamaño reducido lo convierte en uno de los más utilizados en espacios pequeños, incluso en macetas, y es especialmente apreciado en diseños de estilo oriental. Sus hojas de bordes aserrados transitan desde el rojo al rojo anaranjado, mientras que sus frutos —las disámaras— lucen un atractivo color rosado rojizo que complementa el espectáculo visual.

El Ginkgo biloba es una especie única en el mundo: existe un solo género y una sola especie en todo el planeta. Con 20 metros de altura y diámetro similar, este árbol superior ha estado viviendo y evolucionando sobre la Tierra hace más de 180 millones de años. Su copa es piramidal y sus hojas simples, con forma de abanico, adquieren en otoño avanzado un amarillo muy llamativo que cubre el suelo como una alfombra dorada. Al elegir ejemplares, conviene optar por los masculinos, ya que los femeninos producen semillas con olor muy desagradable cuando maduran.

El roble de los pantanos (Quercus palustris) alcanza los 25 metros de altura y 20 metros de diámetro, con una copa piramidal de ramas que se extienden horizontalmente hasta el piso. Es uno de los robles otoñales más interesantes y fáciles de conseguir en viveros. Sus hojas simples se tornan rojizas o rojo anaranjadas en otoño, virando al marrón durante el invierno, y permanecen en la planta hasta que brotan las nuevas hojas en primavera.

El Liquidámbar styraciflua es un árbol adulto de unos 20 metros de altura y 15 metros de diámetro, con copa cónica y tronco vestido de ramas desde la base. Sus grandes hojas simples, ligeramente aserradas, despliegan en otoño una gran variación de tonalidades rojas, mientras que sus frutos globosos y péndulos añaden valor decorativo. Requiere espacios amplios debido a su gran desarrollo radicular.

El fresno americano mide entre 12 y 15 metros de altura y 6 metros de diámetro. Posee una copa globosa, compacta y densa, con hojas compuestas que en otoño adquieren tonos amarillo ocre. Sus frutos en forma de sámaras son particularmente decorativos: se presentan en racimos péndulos que perduran en la planta y destacan incluso cuando el árbol está desnudo durante el invierno. De hecho, los fresnos suelen ser los primeros en anunciar la llegada del otoño con sus cambios de color.

Existe la costumbre arraigada de barrer las hojas o usar sopladoras para embolsarlas y tirarlas a la basura. Sería mejor agregar las hojas a la compostera o directo sobre los canteros, para protegerlos de los fríos que vendrán.

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