Ciencia

Con semillas de 2.000 años, científicos revivieron una palmera extinta en Judea

La Palmera Datilera de Judea, desaparecida hace siglos, volvió a dar frutos gracias a un hallazgo arqueológico en Masada y el trabajo de dos botánicas.

Redacción••2 min de lectura
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Con un puñado de semillas de 2000 años de antigüedad resucitaron una palmera extinta

Un puñado de semillas de más de 2.000 años permitió revivir a la Palmera Datilera de Judea, una especie que se daba por extinguida desde hace siglos y que hoy vuelve a florecer y a dar frutos. El hallazgo ocurrió en 1963, cuando el arqueólogo Yigael Yadin excavaba en la fortaleza de Masada, escenario de una resistencia judía frente al imperio romano.

Dentro de una jarra antigua aparecieron semillas que fueron datadas con una antigüedad superior a los dos milenios. Durante décadas quedaron guardadas y olvidadas en un cajón, hasta que en 2005 la botánica Elaine Solowey decidió plantar una para ver qué pasaba.

La Palmera Datilera de Judea era muy popular en Asia hace 2.000 años. Aparece citada en la Biblia y el Corán, y diversos escritos describen su uso como alimento, medicina, material de construcción y materia prima para muebles, ropa y calzado. Era un árbol clave en la economía de Judea cuando los romanos conquistaron la región, por eso los invasores se dedicaron a destruirlo para acelerar la rendición de sus enemigos.

Las guerras sucesivas y el abandono de las plantaciones hicieron que la especie se diera por casi extinguida en el siglo XIV, y no hay referencias de ella al menos desde el siglo XIX. Los biólogos la consideraban desaparecida.

Para sorpresa de los investigadores, la semilla plantada por Solowey germinó y dio origen a una palmera de una especie que no existe en la actualidad. Los análisis confirmaron que se trataba de la Palmera Datilera de Judea y que era un ejemplar macho, por lo que fue bautizada Matusalén, en honor al personaje bíblico que vivió 969 años.

Recuperar la especie requería palmeras hembras. La botánica Sarah Sallon contactó entonces con arqueólogos para rastrear más semillas en otras excavaciones. Aparecieron 30 más en Qumran. En 2011 plantaron varias y germinaron nuevos ejemplares machos y hembras, que también recibieron nombres bíblicos: Jonás, Adán, Judith, Uriel, Booz y Hannah.

En 2017, cuando los árboles ya producían flores, polinizaron a Hannah con polen de Matusalén. En 2018 germinaron los primeros frutos. Sus semillas ya fueron plantadas y dieron lugar a nuevas palmeras. Hoy se recogen dátiles de algunos de estos ejemplares.

El futuro de la Palmera Datilera de Judea parece asegurado. Todo gracias a unas semillas de hace 2.000 años que consiguieron germinar dos milenios después.

Por qué importa

El caso muestra cómo el material genético antiguo puede recuperar especies perdidas y abre la puerta a nuevos usos en agricultura, conservación y estudio de cultivos históricos.

Qué sigue

Los investigadores seguirán plantando las semillas obtenidas de los nuevos frutos para consolidar una población estable de la especie y ampliar su diversidad genética.

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