Historia

Arqueólogos aseguran que la Formación Durupınar en Turquía es el Arca de Noé

Un equipo internacional afirma que el montículo cerca del Monte Ararat es un objeto artificial de 4300 años, aunque la mayoría de los geólogos lo considera una formación natural

Redacción••2 min de lectura
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Luego de 4300 años, arqueólogos encuentran bajo tierra el posible paradero del Arca de Noé

Un equipo internacional de investigadores aseguró que la Formación Durupınar, un montículo con forma de bote ubicado en las montañas de Turquía cerca del Monte Ararat, no es una formación geológica natural sino un objeto artificial. Según los especialistas, se trataría de los restos enterrados del Arca de Noé, la embarcación que, según la Biblia, salvó a dos animales de cada especie durante el diluvio universal hace unos 4300 años.

Los análisis de radar detectaron capas estructurales, líneas rectas, intersecciones en ángulo recto y grandes espacios con forma de cavidad a múltiples profundidades. El relieve mide cerca de 150 metros de longitud, una medida que, según los investigadores, encaja con las descripciones de los textos antiguos.

“Esto destruye la teoría de que el yacimiento sea un bloque sólido de piedra caliza moldeado en forma de barco por los glaciares y la erosión tras su descenso por la ladera de la montaña, y también refuta la teoría de que se trate de roca madre alrededor de la cual fluyó el lodo para formar dicha figura”, dijo Andrew Jones, fundador de Noah’s Ark Scans y estudioso de la zona durante 30 años.

Jones sostuvo que los radares y las perforaciones no pudieron constatar la existencia de piedra caliza o una roca madre sólida, pese a que actualmente la mole está cubierta de vegetación y sedimentos. “Creo firmemente que la Formación Durupınar representa los restos enterrados del Arca de Noé”, afirmó, y describió los últimos escaneos como una “nueva e irrefutable línea de evidencia”.

Los rastros detectados sitúan el hallazgo en el período Calcolítico, también conocido como Edad de Cobre, el momento en que las sociedades humanas abandonaron la piedra y dominaron los metales. Los científicos buscan pruebas de cómo aquellos pueblos enfrentaron cambios climáticos radicales, mientras que la presencia de arcilla en una zona de alta montaña indica que el nivel del agua sufrió alteraciones bruscas hace miles de años.

Lauren Witzke, directora de marketing y recaudación de fondos de Noah’s Ark Scans, explicó: “La capa superior, la más expuesta, se está descomponiendo, y el lodo endurecido que recubre los bordes de la embarcación es básicamente lo único que la mantiene unida. Es muy frágil, como cabría esperar de madera de 4300 años de antigüedad. Pero bajo la superficie, las dos capas inferiores parecen estar intactas, y creemos haber encontrado un lecho de madera petrificada”.

Pese a estas afirmaciones, la mayoría de los geólogos y arqueólogos sostiene que la montaña es una formación natural. Los investigadores del Arca argumentan que las nuevas lecturas de radar, las muestras de núcleos y la cerámica hallada en las cercanías justifican una nueva investigación en el sitio.

Por qué importa

El hallazgo reaviva un debate de siglos entre la arqueología científica y las lecturas literales de la Biblia. Si se confirma el origen artificial del sitio, obligaría a revisar lo que se sabe sobre las civilizaciones del Calcolítico y su relación con cambios climáticos bruscos.

Qué sigue

Los investigadores de Noah’s Ark Scans piden nuevas excavaciones y análisis de los núcleos extraídos para confirmar la presencia de madera petrificada. La comunidad geológica, en tanto, mantiene su postura y reclama pruebas revisadas por pares antes de validar cualquier conclusión.

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