Economía Agrícola

Crecida del Paraná: apicultores sacan miles de colmenas de las islas y dan el año por perdido

Los productores de Santa Fe trasladan sus colmenas a tierra firme antes del pico de la crecida, pero la floración en los campos ganaderos es mínima y la producción de miel se derrumba.

Redacción••3 min de lectura
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Crecida del Paraná: apicultores sacan miles de colmenas de las islas y dan el año por perdido

La crecida del río Paraná por el fenómeno de El Niño no solo complica a los ganaderos: los productores apícolas de las islas y terrenos inundables del norte de Santa Fe trabajan contrarreloj para llevar a tierra firme la mayor cantidad de colmenas antes de que llegue el pico del caudal. La actividad involucra a miles de productores, muchos organizados en cooperativas, y se estima que hay cientos de miles de colmenas en producción a la vera del río.

Una de esas organizaciones es la Cooperativa Apícola Granjera San Javier Ltda, en la localidad homónima de Santa Fe, donde confluyen seis productores con más de 1.200 colmenas activas que están siendo evacuadas hacia campos ganaderos. El apicultor Raúl Ariel Pérez, integrante de la cooperativa, indicó que ya se trasladaron entre 600 y 700 colmenas a la costa y que esperan que el río crezca un poco más para ingresar a las zonas menos navegables y retirar el remanente.

“La idea es sacarlas todas y no especular”, aseguró Pérez. La tarea no es sencilla: cada colmena puede tener en promedio unas 60.000 abejas, cifra que en primavera y verano asciende a 120.000 por unidad. El traslado exige trajes adecuados y recaudos por el riesgo que implica el movimiento de los cajones y el manejo del insecto. Una vez en la costa, las colmenas se cargan en un carro tirado por una camioneta y se transportan de noche por ruta hasta el campo receptor.

En esta crecida el trabajo fue más llevadero para la cooperativa, ya que hace tres meses compraron un barco especializado que permite sacar hasta 250 colmenas por viaje. Aun así, la herramienta no evita las pérdidas. “Para el productor isleño acá de nuestra zona, el año ya está perdido”, sostuvo Pérez, y explicó que “la mayor floración en esta zona se produce entre noviembre y marzo y abril, y esos son, justamente, los meses que va a durar la creciente”.

El problema central es que la mayor parte de las abejas sobrevivirá en los campos ganaderos, pero no producirá miel: el ganado come y pisotea la floración y solo queda la de los árboles, que es escasa. Pérez calculó que de los 150 tambores de 300 kilos de miel que suelen producir por año, ahora “apenas serían 10 y con suerte”. Además, pronosticó que podrían morir entre el 20% y el 30% de las abejas en producción.

“Este año va a ser complicado y todo depende de cómo lleguemos financieramente. En estos momentos, estamos llegando con la reserva por la inversión que hicimos en el barco, por lo que vamos a estar al límite. Pero lo importante es salvar las colmenas y sobrevivir otro año”, afirmó el apicultor. La situación se suma a la emergencia que ya afecta a la producción ganadera de la zona, donde los productores deben retirar animales de las islas a medida que el agua avanza, como ocurre con la evacuación de 11.000 vacas en Goya.

Pese al panorama, Pérez destacó que las crecidas también cumplen una función: “Las inundaciones renuevan toda la vegetación de las islas. Entonces, la miel que no sacás hoy, la sacás el año que viene. El tema es llegar al año que viene”. La apicultura del litoral afronta así una temporada de pérdidas casi totales, con la mirada puesta en la recuperación de la floración una vez que el río baje.

Por qué importa

La crecida del Paraná golpea a una actividad que sostiene a miles de familias del litoral: sin floración disponible durante los meses clave, los apicultores pierden la producción anual de miel y quedan al límite financiero para sostener las colmenas hasta la próxima temporada.

Qué sigue

El próximo hito es el pico de la crecida en el norte de Santa Fe, cuando los productores terminen de retirar las colmenas que faltan. Después habrá que ver si las abejas sobreviven en los campos ganaderos y cómo llegan al año siguiente.

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