Estilo de Vida

Daniel Tangona: "Soy feliz, no porque tenga todo resuelto, sino porque aprendí a valorar lo que tengo"

El personal trainer con cinco décadas de trayectoria asegura que la felicidad no depende de una vida perfecta sino de construir un propósito propio.

Redacción2 min de lectura
Daniel Tangona, personal trainer: “Soy feliz, no porque tenga todo resuelto, sino porque aprendí a valorar lo que tengo mientras sigo trabajando por lo que quiero”

El personal trainer Daniel Tangona aseguró que la felicidad no depende de tener una vida resuelta ni de alcanzar metas externas, sino de construir un propósito personal y valorar lo que ya se tiene. Con cinco décadas dedicadas al entrenamiento, la escritura y la enseñanza, sostuvo que no existe una fórmula universal para ser feliz, aunque sí decisiones concretas que acercan a ese estado.

"La felicidad, para mí, tiene mucho más que ver con estar bien con uno mismo que con tener una vida perfecta", afirmó Tangona, que también publicó libros sobre entrenamiento y bienestar a lo largo de su carrera.

El entrenador explicó que durante años creyó que la felicidad estaba en llegar, en conseguir o en acumular. Con el tiempo cambió de perspectiva. "Comprendí que no existe una fórmula universal para ser feliz, pero sí existen algunas decisiones que pueden acercarnos a ella", remarcó.

Entre esas decisiones, ubicó en primer lugar la necesidad de tener objetivos claros a cualquier edad. Según planteó, las personas necesitan un propósito que las despierte por la mañana, algo que las obligue a seguir aprendiendo y moviéndose. En su caso, dijo, eso se traduce en seguir leyendo, escribiendo, estudiando y entrenando. "Mientras uno tenga algo por lo que levantarse, todavía está construyendo futuro", sostuvo.

El segundo eje que desarrolló es el cuidado del cuerpo como forma de cuidar la vida. Tangona recordó que durante años enseñó que entrenar no se trata solo de músculos, estética o peso, sino de autonomía y dignidad. "La verdadera longevidad no consiste solamente en sumar años, sino en sumar capacidades a esos años", explicó.

El tercer punto que destacó es aprender a estar con uno mismo. Señaló que con el tiempo uno descubre que no necesita demostrarle tanto a los demás, que la aprobación externa es frágil y que la comparación desgasta. "La paz aparece cuando dejamos de correr detrás de lo que no necesitamos", aseguró.

Tangona definió su situación actual con una frase que resume su postura: "Soy feliz, no porque tenga todo resuelto, sino porque aprendí a valorar lo que tengo mientras sigo trabajando por lo que quiero". Añadió que esa felicidad se apoya en tener propósito, seguir aprendiendo y compartir lo que la vida le enseñó.

El entrenador también se refirió al paso del tiempo. "Entendí que cada etapa tiene su belleza y que envejecer no significa apagarse: significa aprender a vivir de otra manera", afirmó. Para él, la felicidad no llegó cuando consiguió todo lo que quería, sino cuando dejó de esperar que algo externo se la proporcionara.

"Quizás ese sea el verdadero secreto: no buscar una vida perfecta, sino construir una vida que tenga sentido", concluyó. Y cerró con una idea que atraviesa todo su planteo: cuando una vida tiene sentido, hasta los días difíciles encuentran un lugar.

Por qué importa

El mensaje de Tangona apunta a un cambio de paradigma sobre el bienestar: correr la meta de la perfección externa hacia el sentido personal. Interpela a quienes asocian la felicidad con logros materiales o con una vida sin conflictos.

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