Estilo de Vida

Dejó Barcelona por una finca autosuficiente: produce su propio aceite de oliva y cultiva sus alimentos

Juan, de 29 años, cambió el alquiler de 1.000 euros por una vida en el campo en Tarragona, donde genera su propia electricidad y agua.

Redacción3 min de lectura
Juan, 29 años, dejó su trabajo para irse a vivir en medio del campo: "Dejé de pagar un alquiler de 1.000 euros al mes y ahora produzco mi propio aceite de oliva ecológico"

Juan tiene 29 años y hace tres decidió dejar Barcelona para mudarse a una finca en Tarragona, donde vive rodeado de naturaleza y animales. Cambió el ritmo urbano por un proyecto autosuficiente, ligado a la tierra y a la producción de sus propios alimentos.

Nacido en Colombia, llegó a Cataluña a los cuatro años y se crió allí. Antes de mudarse, llevaba una vida similar a la de muchos jóvenes: trabajo tradicional y gastos de ciudad. Hoy produce aceite de oliva virgen extra a partir de los olivos de la finca y tiene su propia marca.

Además, es autosuficiente: cultiva parte de sus alimentos, genera electricidad con paneles solares y obtiene agua del propio terreno. Su decisión no fue repentina; su familia había comprado la finca en 2020, poco antes de la pandemia, y ya había una vivienda allí.

Hace tres años se instaló definitivamente. “Estaba en Barcelona y tenía que pagar 1.000 y pico de euros al mes para vivir solo en un apartamento y dije: ‘Bueno, mejor que estar ahí y me busco la vida’”, contó en una entrevista con el canal de YouTube Arnau Serrado.

La finca cuenta con ocho plantaciones de olivos, a partir de las cuales comenzó a producir su propio aceite de oliva extra virgen, que vende bajo certificación ecológica. Su apuesta por la autosuficiencia también está ligada al ahorro: “Me acerqué a la autosuficiencia no solo porque económicamente es más sostenible, sino también para aprovechar lo que produce la tierra”, indicó.

En el terreno cultiva sus propias verduras, como cebolla de verdeo, acelgas, coliflores y brócoli, según la temporada. También tiene árboles frutales de más de 30 años, entre ellos naranjos, caquis, perales y nísperos. Su objetivo es ampliar la producción y, en el futuro, vender parte de lo que cultiva.

La finca le permite reducir gastos diarios: “La luz la sacamos de las placas solares, el agua del propio terreno y el 80% de las verduras de nuestro huerto”, explicó. Pero el campo no solo implica gastar menos; también encontró nuevas formas de ingresos. Compró una furgoneta por 2.000 euros y la utiliza para transportar animales, vender leña, hacer mudanzas y otros trabajos.

El cambio también se nota en su tiempo libre y en cómo gasta su dinero. Cuando visita a sus amigos en Barcelona, “en un solo fin de semana puede gastar lo que en la finca le alcanza para varias semanas”. Comparó: “Cuando yo voy a Barcelona a ver a mis amigos, si vas a cenar, a tomar algo y tal, te dejas más de 100 o 150 euros en un fin de semana y quizá eso aquí te dura dos semanas”.

En Tarragona, muchas actividades no requieren gastar dinero: “Aquí el ocio que tienes es más productivo. Puedes ir al huerto o también hago artesanías o dibujos, y son cosas en las que no se gasta nada”, expresó. Para él, esta vida no implica alejarse del mundo laboral: la finca está a unos 25 minutos de Reus, por lo que es posible tener un trabajo convencional y vivir en el campo.

Juan considera que muchas de sus actividades no son nuevas, sino parte de una tradición: “Ahora se ve como algo novedoso, pero es algo que nuestros antepasados venían haciendo miles de años”, concluyó.

Fuente: Clarín

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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