Inmigración

Dos hermanas argentinas denuncian maltrato del ICE durante 76 días de detención

Detenidas en Miami y deportadas, relataron condiciones inhumanas en centros de detención de Estados Unidos.

Redacción2 min de lectura
“Ni un gesto de humanidad”: el limbo de 76 días que padecieron dos hermanas argentinas detenidas y deportadas por el ICE

Dos hermanas argentinas, Lucía, de 24 años, y Romina, de 34, fueron detenidas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) el 14 de junio pasado, cuando se dirigían a su trabajo en Miami. Tras 76 días de encierro en distintos centros de detención, fueron deportadas y llegaron al país el viernes último. En diálogo con LA NACION, denunciaron tratos humillantes, maltrato psicológico y condiciones precarias durante todo el proceso.

Las hermanas, oriundas de la Patagonia, habían firmado la aceptación inmediata de la deportación, pero igualmente padecieron un largo periplo de traslados y burocracia. "Nos trataron como a asesinas", sostuvo Lucía, mientras que Romina agregó: "No vimos ni un gesto de empatía, de humanidad".

El 14 de junio, Romina manejaba hacia el trabajo cuando fue interceptada por oficiales del ICE. En el auto viajaban también Lucía, una mujer colombiana y dos adolescentes. Los llevaron a las oficinas del ICE, donde los oficiales se burlaban de sus acentos y los pasaportes argentinos circulaban de mano en mano con desprecio. "Había personas muy angustiadas, gente en pijama, que los había sacado de la cama", recordó Romina.

Durante el encierro, las hermanas fueron sometidas a un sistema de sujeción que incluía cadenas en la cadera, esposas y grilletes en los pies. "Caminar se convertía en un ejercicio de equilibrio precario y ruidoso", describieron. En los traslados, los guardias solo les liberaban una mano para ir al baño. "Nos trataron como criminales peligrosas", denunció Lucía, pese a que reconocieron desde el primer momento su situación irregular y su disposición a irse.

Romina había llegado a Estados Unidos hacía cuatro años y medio. Trabajó en una fábrica, luego en un supermercado y un restaurante, hasta establecerse en Florida, donde obtuvo un Tax ID y logró empleo formal en un hotel, donde llegó a ser supervisora. Lucía la visitó hace un año y medio y decidió quedarse. Ninguna inició el pedido de residencia formal, desalentadas por las políticas migratorias de Donald Trump. Evitaban zonas de operativos del ICE, pero finalmente fueron detectadas por la patente del auto de Romina.

Cuando el avión de Aerolíneas Argentinas despegó, las hermanas estallaron en llanto. "No puedo creerlo, estamos acá", repetía Romina. Una azafata les ofreció agua y les tocó el brazo: fue el primer gesto de humanidad que recibieron en mucho tiempo. "Cuando el avión despegó, nos abrazamos y estallamos, no podíamos dejar de llorar. Nos vamos a casa", contó una de ellas.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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