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Ébola en Congo: más de 4000 muertos y ya es la peor epidemia de su historia

El brote de la cepa Bundibugyo supera los 8300 casos confirmados en siete provincias y se acerca al récord de África Occidental 2014-2016.

Redacción••3 min de lectura
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El brote de ébola en el Congo se cobra más de 4000 vidas en la peor epidemia de la historia del país

La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ya dejó más de 4000 muertos, según el balance oficial difundido este viernes por el gobierno congoleño. Con 4018 fallecidos y 8300 casos confirmados en siete provincias, el brote se convirtió en el más grave registrado en la historia del país centroafricano y se resiste a los esfuerzos de contención.

La cepa responsable es la Bundibugyo, menos conocida que la Zaire, que hasta ahora explicaba la mayoría de los brotes en la RDC. Solo la epidemia de África Occidental de 2014-2016, que infectó a más de 28.600 personas y mató a más de 11.000 en Guinea, Liberia y Sierra Leona, supera en mortalidad al actual brote congoleño.

El gobierno y la ONU advirtieron el mes pasado que había indicios de una ralentización de los contagios en algunas zonas de la provincia de Ituri, donde se originó el brote. Sin embargo, el virus sigue propagándose con rapidez hacia el este, incluida la vecina Kivu del Norte. La provincia de Ubangi del Sur, en el noroeste, se convirtió el mes pasado en la séptima en declarar un brote, después de que un hombre que había viajado desde el este murió por el virus.

En su fase inicial, la cepa Bundibugyo provoca síntomas leves, lo que puede retrasar la detección. Varios tratamientos y vacunas están en fase de prueba contra esta variante aún poco estudiada. Más de 2000 pacientes ya se recuperaron de la enfermedad.

La crisis sanitaria se superpone con otras urgencias que afectan al país desde hace décadas, como la inseguridad en zonas disputadas por fuerzas rebeldes, la falta de infraestructura básica y los altos niveles de pobreza. Este viernes, trabajadores sanitarios se concentraron en el epicentro, en Ituri, para reclamar el pago de salarios atrasados. Entre ellos había integrantes de equipos de vigilancia con pancartas que decían “¡Sin dinero, no hay datos!” y “Sin cobrar durante meses”.

Algunos de los manifestantes no cobran desde agosto y septiembre, según Biongi Beiza, uno de los presentes en Bunia, la capital de Ituri. “No hay explicación por parte de la administración”, afirmó. Las autoridades congoleñas no se pronunciaron sobre el reclamo. Los trabajadores de primera línea se declararon en huelga varias veces desde el inicio del brote, lo que complica aún más la contención.

Esta semana, soldados del Ejército incendiaron un campamento de desplazados que albergaba un centro de tránsito para pacientes infectados durante un operativo para buscar armas en Kigonze, en las afueras de Bunia. La acción obligó a huir a 19.000 personas, entre ellas muchos enfermos, y encendió las alarmas por los posibles contagios en el camino.

Julien Harneis, principal coordinador de la ONU para el ébola, explicó que montar centros de tránsito y tratamiento requiere dinero y personal, ambos escasos. “Cuando perdemos un centro, significa que perdemos capacidad, perdemos inversión y tenemos que empezar de nuevo”, lamentó. “Y, sobre todo, significa que la gente no tiene acceso a la atención que realmente necesita”, agregó.

Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió que el costo humano de la crisis no tiene precedentes en la RDC. Además de los residentes de las zonas críticas, al menos 50 trabajadores sanitarios murieron tras contraer el virus.

Para contener el avance, las autoridades apelan a laboratorios móviles que redujeron los tiempos de diagnóstico de 72 a seis horas, según Lota Kalubi, médico de un centro. Michel Ngimba, del Instituto Nacional de Investigación Biomédica en Butembo, señaló que esos equipos permiten llegar a lugares de difícil acceso. “Si hoy tenemos una emergencia, por ejemplo en Katwa, podemos poner en marcha el vehículo y trasladar el laboratorio”, explicó.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió la alarma por la rápida expansión geográfica del virus hacia nuevas zonas sanitarias, lo que pone al límite recursos ya escasos. El organismo advirtió que el brote actual va camino a superar al más mortífero registrado hasta ahora, el de África Occidental entre 2014 y 2016.

Por qué importa

El brote congoleño se acerca al peor registro global de ébola y avanza sobre nuevas provincias con recursos escasos, huelgas de personal sanitario y zonas de conflicto. La evolución del virus y la respuesta internacional marcan el riesgo de una crisis sanitaria regional.

Qué sigue

La OMS y el gobierno congoleño seguirán de cerca la expansión hacia nuevas zonas sanitarias y el avance de los ensayos de vacunas y tratamientos contra la cepa Bundibugyo. También queda pendiente resolver el pago de salarios a los equipos de vigilancia en Ituri.

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