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Educación porteña: nuevo protocolo exige dejar aulas y patios limpios

El Ministerio de Educación de la Ciudad difundió un marco para la cultura del cuidado que alcanza a escuelas estatales y privadas de todos los niveles.

Redacción••2 min de lectura
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Educación porteña: nuevo protocolo exige dejar aulas y patios limpios

El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires difundió el Marco general para la cultura del cuidado en establecimientos educativos, un protocolo que fija que estudiantes, docentes y personal escolar deberán dejar aulas, patios, comedores y espacios comunes ordenados y limpios al terminar la jornada. La medida alcanza a todos los niveles y modalidades, tanto estatales como privados.

Hasta ahora, ese tipo de pautas quedaba librado a cada institución. Con el nuevo marco, los equipos directivos liderarán la implementación y los docentes deberán acompañar la construcción de los hábitos que se busca forjar en las nuevas generaciones.

Además de ordenar los espacios comunes, el protocolo exige cuidar el mobiliario y evitar la vandalización de paredes, baños y espacios verdes. La propia comunidad educativa, a través de las cooperadoras escolares, se ocupará de subsanar los daños generados intencionalmente, con la participación de los estudiantes y la posibilidad de sumar murales en sectores frecuentemente intervenidos, además de huertas o jardines polinizadores en los espacios verdes.

La directiva contempla también la figura de los “embajadores del cuidado”, que verificarán de manera rotativa distintos sectores de la escuela, y “estaciones ambientales” donde se hará acopio y gestión de residuos con fines pedagógicos. Se suman campañas de despapelización y jornadas de reparación.

Cada escuela deberá implementar además un Plan institucional de gestión integral de residuos, para lo que tendrá que contar con equipamiento de separación de reciclables y basura, y conformar un comité ambiental que audite periódicamente la situación y promueva campañas de sensibilización.

El diagnóstico que la Universidad de San Andrés llevó adelante junto con el ministerio sobre el cuidado de la infraestructura escolar identificó que en las escuelas donde predomina un clima de respeto mutuo los daños disminuyen y hay mayor tendencia a protegerla. También se detecta un efecto contagio: si los estudiantes perciben que sus compañeros cuidan el espacio, el compromiso individual aumenta. Es un planteo cercano a la teoría de las ventanas rotas del psicólogo Philip Zimbardo.

El texto oficial sostiene que la educación debe comprender una cultura del orden y del respeto por las reglas, y que se trata de recuperar valores básicos que se perdieron, sumándolos a la formación que acompañará a los jóvenes a lo largo de la vida.

El enfoque se apoya en experiencias previas en el ámbito escolar, como las normas sobre regulación del uso de IA en las escuelas, que también apuntan a fijar pautas comunes de convivencia y cuidado. En la Ciudad, el desafío será que las escuelas puedan sostener estas prácticas en el día a día y que las familias acompañen desde casa.

Por qué importa

La medida pone por primera vez en un protocolo oficial lo que antes decidía cada escuela y apunta a formar hábitos de cuidado del espacio común. Involucra a toda la comunidad educativa, desde los estudiantes hasta las cooperadoras.

Qué sigue

Cada escuela deberá implementar su propio Plan institucional de gestión integral de residuos y conformar un comité ambiental. Los equipos directivos quedan a cargo de liderar la puesta en marcha del protocolo.

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