Medio Ambiente

El abejorro europeo avanza sobre la Patagonia y amenaza al gigante nativo

Introducido en Chile para polinizar cultivos, el Bombus terrestris cruzó la cordillera y ya redujo hasta un 90% la población del abejorro patagónico.

Redacción3 min de lectura
Abejorros europeos vs nativos: el invasor que cruzó la cordillera y está haciendo desaparecer al gigante de la Patagonia

El abejorro europeo Bombus terrestris, introducido en Chile en 1997 para mejorar la polinización de cultivos, se expandió por la Patagonia y hoy amenaza la supervivencia del abejorro nativo Bombus dahlbomii, conocido como mangangá en Argentina. La especie invasora cruzó la cordillera a un ritmo de 200 kilómetros por año, pese a que Argentina prohibió su importación.

El gigante patagónico, el único abejorro endémico de la región, perdió más de la mitad de su población hacia 2016 y algunas estimaciones actuales hablan de una caída cercana al 90%. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza lo cataloga como especie en peligro.

La científica Marina Arbetman, investigadora de la Universidad Nacional del Comahue y del Conicet en Bariloche, recorrió campos de frambuesas en Osorno, Chile, junto a un equipo periodístico. En esos sitios, hace menos de 20 años abundaban los abejorros patagónicos. Hoy no queda ninguno.

“Trato de ponerme en el lugar de los productores”, dijo Arbetman. “Está muy bien hablar de conservación y naturaleza, pero cuando hay que tomar decisiones de negocio...”, dejó la frase inconclusa antes de agregar: “Pero después miro alrededor y pienso: ‘Dios mío, no tienen idea de lo que están haciendo’”.

El avance del invasor combina competencia por néctar, polen y sitios de nidificación con la transmisión de patógenos desconocidos para la especie nativa. Parásitos, hongos y virus afectan colonias enteras a través de larvas, reinas hibernantes o individuos que salen a forrajear.

La bióloga Carolina Morales, directora de doctorado de Arbetman, ya había alertado en 2013 sobre el desplazamiento del abejorro rojizo. La expansión del europeo no se detuvo: entre 1997 y 2022 ingresaron a Chile 1,6 millones de colonias y reinas de B. terrestris, según los registros.

En diciembre de 2018, la ecóloga Cecilia Smith-Ramírez, de la Universidad de Los Lagos, presentó una denuncia ante las autoridades ambientales chilenas. Sostuvo que las empresas importadoras violaban una disposición del Código Penal que prohíbe ingresar animales portadores de patógenos. La policía ambiental reunió evidencia, pero un juez desestimó la causa por prescripción: consideró que el delito se remontaba a 1998 y había vencido el plazo de cinco años.

Smith-Ramírez remarcó que las importaciones continuaron año tras año, por lo que se trataba de una infracción permanente y no de un hecho aislado. En 2020 Chile endureció los requisitos sanitarios, pero para la investigadora las medidas siguen siendo insuficientes.

La científica chilena sostiene que nunca fue necesario recurrir a polinizadores extranjeros. “Chile cuenta con una enorme diversidad de especies nativas que son tan eficientes, o incluso más, que sus equivalentes europeos”, afirmó.

Los abejorros europeos son valorados por la agricultura porque, gracias a la vibración de los músculos de su tórax, liberan polen de tomates, berenjenas, pimientos y berries con mayor eficiencia que las abejas melíferas. Los consumidores les deben buena parte de alimentos como frambuesas, arándanos y frutillas, cultivos rentables que Chile produce para exportar a América del Norte, Europa y Asia.

El conflicto involucra fronteras internacionales y responsabilidades difusas. Cuando los abejorros llegan desde Europa con patógenos, los científicos se preguntan quién debe responder: Chile, que los importa, o la Unión Europea, que autoriza su exportación mediante certificados sanitarios.

Por qué importa

La desaparición del abejorro patagónico amenaza la polinización de ecosistemas y cultivos en la región. El caso expone cómo decisiones agrícolas de corto plazo y controles sanitarios débiles pueden generar daños ambientales irreversibles que cruzan fronteras.

Qué sigue

Chile mantiene la importación de decenas de miles de colonias al año pese al endurecimiento sanitario de 2020. Los científicos siguen reclamando regulaciones más estrictas y el uso de polinizadores nativos en lugar del abejorro europeo.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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