Historia

El declive secreto de Mao: insomnio, adicciones y una salud ocultada como secreto de Estado

El fundador de la China comunista murió hace 50 años; su médico personal reveló en un libro los detalles de su deterioro físico y mental.

Redacción2 min de lectura
¿De qué murió Mao? El diario de su médico personal, su falta de higiene y por qué  ocultó su deterioro como un secreto de Estado

El fundador de la República Popular China, Mao Zedong, falleció el 9 de septiembre de 1976, hace exactamente 50 años. Durante décadas, su salud fue un secreto de Estado: el régimen ocultó su deterioro para sostener la imagen de un líder casi divino. Recién en 1994, su médico personal, Li Zhisui, publicó un libro que reveló los detalles más íntimos de su declive.

Li Zhisui, quien acompañó a Mao desde 1954, describió en La vida privada del presidente Mao un cuadro complejo: trastornos de insomnio, dependencia a los barbitúricos, una higiene deficiente, tres infartos y, desde 1974, un diagnóstico de esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El líder también padecía neurastenia, un trastorno nervioso que sus médicos vinculaban con su constante temor a la deslealtad dentro del Partido Comunista.

El insomnio fue uno de los primeros síntomas. Mao consideraba que dormir y bañarse eran pérdidas de tiempo, por lo que podía permanecer despierto hasta 48 horas seguidas. Para combatirlo, desarrolló una adicción de más de 20 años al amital sódico, un barbitúrico potente, y luego al hidrato de cloral, otro sedante. Llegaba a consumirlos antes de reuniones políticas o recepciones de delegaciones extranjeras para sentirse estimulado.

Su higiene bucal era casi nula: nunca usó cepillo ni pasta dental, solo se enjuagaba con té y masticaba las hojas. Esto le provocó una infección periodontal crónica, con los dientes cubiertos por una película verdosa y pus en las encías. Cuando su médico le insistió en que mejorara su higiene, Mao respondió: “Un tigre nunca se cepilla los dientes”. Para 1970, ya había perdido todas las piezas superiores traseras.

Tampoco se bañaba desde 1950; sus asistentes lo limpiaban con toallas húmedas calientes. Esta falta de higiene, sumada a su intensa vida sexual, lo convirtió en portador asintomático de una enfermedad venérea que transmitió a varias de sus amantes, casi todas muy jóvenes. Cuando Li le sugirió antibióticos y abstinencia, Mao se negó.

Los mareos y la pérdida de equilibrio eran frecuentes, por lo que un asistente debía permanecer siempre a su lado para evitar que colapsara en público. A pesar de su deterioro, el régimen mantuvo la fachada de un líder fuerte hasta el final. El 9 de septiembre de 1976, la radio anunció su muerte “a consecuencia de un empeoramiento de su enfermedad”, sin dar más detalles.

El libro de Li Zhisui, publicado 18 años después de la muerte de Mao, fue un shock para China y el mundo. Hoy, a 50 años de su fallecimiento, su figura sigue siendo objeto de debate, pero la historia de su salud revela la fragilidad detrás del mito.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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