Neil Armstrong y la frase que definió la llegada a la Luna: "Me sentí muy, muy pequeño"
El comandante del Apolo 11 pisó la superficie lunar el 20 de julio de 1969 y contó cómo vio la Tierra desde allí.

El 20 de julio de 1969, el comandante de la misión Apolo 11, Neil Armstrong, se convirtió en el primer ser humano en pisar la Luna. Años después, al recordar aquel momento, describió una sensación que contrasta con la épica del hecho: "No me sentí un gigante; me sentí muy, muy pequeño".
La frase resume la experiencia de contemplar la Tierra desde la superficie lunar, a 384.400 kilómetros de distancia. La Luna se formó hace unos 4500 millones de años y su influencia sobre las mareas oceánicas y la iluminación nocturna la vuelve clave para la vida en el planeta.
El objetivo de la misión había sido fijado por el presidente John F. Kennedy el 25 de mayo de 1961: realizar un alunizaje tripulado y regresar a la Tierra. Ocurrió en plena carrera espacial con la Unión Soviética. La tripulación, integrada por Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins, cumplió la primera fase en la fecha prevista.
Al posarse el módulo, Armstrong fue el primero en descender. Quedó inmortalizado como una de las figuras más reconocidas de la exploración espacial. Sin embargo, según recordó y difundió la NASA en su sitio oficial, al pisar la superficie lunar se sintió ínfimo frente a la inmensidad del universo.
"De repente me di cuenta de que ese pequeño guisante, bonito y azul, era la Tierra. Levanté el pulgar y cerré un ojo, y mi pulgar tapó el planeta Tierra. No me sentí como un gigante. Me sentí muy, muy pequeño", relató.
En la conferencia de prensa posterior a la misión, ante la cadena ABC, Armstrong se refirió a la curiosidad humana: "Creo que vamos a la Luna porque está en la naturaleza del ser humano enfrentarse a desafíos. Está en la naturaleza de su alma más profunda. Estamos obligados a hacer estas cosas tal como los salmones nadan río arriba".
Mucho antes de comandar el Apolo 11, Armstrong fue aviador naval entre 1949 y 1952. En 1955 se incorporó al Comité Asesor Nacional de Aeronáutica (NACA), predecesor de la NASA, como científico investigador aeronáutico y piloto.
Según la biografía publicada por la NASA, fue uno de los nueve hombres elegidos para el segundo grupo de astronautas de la agencia en 1962. Voló al espacio en la misión Gemini 8 en 1966 antes de ser asignado al Apolo 11. Bajo su dirección, la tripulación alunizó el 20 de julio y amerizó cuatro días más tarde.
Al descender del módulo pronunció otra frase histórica: "Es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad". Pese a la repercusión, habló en pocas ocasiones y evitó micrófonos y cámaras. En sus últimos años mantuvo ese perfil bajo y vivió junto a su segunda esposa, Carol, en Indian Hill, Ohio. Falleció en 2012, a los 82 años, por complicaciones derivadas de una operación cardíaca.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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