El efecto Flynn inverso: por qué el coeficiente intelectual bajó en los últimos 20 años
Investigadores advierten que el empobrecimiento del lenguaje y la dependencia de la inteligencia artificial reducen la capacidad de pensamiento complejo.

El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que había aumentado desde la posguerra hasta finales de los años 90, disminuyó en las últimas dos décadas. El fenómeno, conocido como efecto Flynn inverso, fue definido por el profesor universitario y ensayista francés Christophe Clavé, autor del libro Los caminos de la estrategia, quien lo vinculó con el empobrecimiento del lenguaje y la simplificación del vocabulario.
La historia del hallazgo se remonta a 1978, cuando el filósofo moral e investigador Robert James Flynn (1934-2020), nacido en Estados Unidos y nacionalizado neozelandés, se propuso refutar una teoría del psicólogo de la Universidad de Berkeley Arthur Jensen según la cual el coeficiente intelectual de la raza blanca superaba al de la negra. Su investigación concluyó que el CI no depende de la genética, sino de condiciones sociales, habitacionales, económicas, sanitarias y culturales.
En 1984, Flynn publicó un artículo en el que mostró el aumento del coeficiente entre 1932 y 1978 tomando como referencia a Estados Unidos. El alza continua, bautizada como efecto Flynn, fue aceptada por investigadores y psicólogos durante décadas. El propio autor plasmó sus conclusiones en 2007 en el libro ¿Qué es la inteligencia? Más allá del Efecto Flynn.
El giro llegó con la revolución digital y la explosión de internet y las redes sociales. Nuevas investigaciones detectaron el fenómeno opuesto. "El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 había aumentado, en los últimos veinte años está disminuyendo", alertó Clavé hacia 2020. El ensayista relacionó esa caída con la reducción y simplificación del vocabulario y su consecuencia directa: la dificultad para elaborar y comprender el pensamiento complejo.
"Cada vez es mayor el horror-terror al pensamiento complejo, a la elaboración abstracta, a la lectura de libros que requieren algún esfuerzo del lector. El mínimo esfuerzo se ha impuesto y aparecen los daños directos y también los colaterales", señaló el periodista y escritor Ramón Hernández G., director de Cambio 16 online.
La paradoja es evidente: mientras crece el fanatismo por la inteligencia artificial y la adicción a ella, disminuye el alcance de la inteligencia natural. La filósofa inglesa Carmody Grey comparó el fenómeno con el sedentarismo. Del mismo modo en que la inactividad física atrofia músculos y miembros, la tercerización del pensamiento propio en la inteligencia artificial "tiene igual efecto sobre nuestro cerebro y nuestra capacidad de relacionarnos. Cada vez estamos más solos y somos más tontos", advirtió.
Los datos sobre el vocabulario refuerzan el diagnóstico. El diccionario de la lengua española de la Real Academia incluye 93.000 palabras, pero se estima que las generaciones actuales no usan más de 700 en el mejor de los casos. Existe una relación íntima entre la riqueza del pensamiento y la del léxico. Un vocabulario pobre refleja un pensamiento anémico, la incapacidad de entender y de expresar.
La consecuencia no es intrascendente. La imposibilidad de manifestar emociones a través de la palabra conduce a hacerlo a través de actos. "Los estudios han demostrado que parte de la violencia en la esfera pública y privada proviene directamente de la incapacidad de describir emociones a través de las palabras", explicó Clavé.
El lenguaje plano y estandarizado de la inteligencia artificial, fácil de descubrir para quien piensa por cuenta propia y posee un léxico nutrido, sumado a la pobreza de lo que se lee en las redes y se advierte en influencers, con verbos mal conjugados, abreviaturas y sintaxis incorrecta, permite pensar que el efecto Flynn inverso es ahora directo. Un apagón de la inteligencia natural.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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