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Luz y Santiago dejaron Buenos Aires y construyeron su casa de adobe en Traslasierra

La pareja se instaló en el paraje Achiras Arriba, cerca de San Javier, sin red eléctrica y con su hija pequeña como motor del cambio.

Redacción••3 min de lectura
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Luz y Santiago dejaron Buenos Aires y construyeron su casa de adobe en Traslasierra

Luz y Santiago dejaron Buenos Aires cuando su primera hija, Francisca, tenía un año y se instalaron en el paraje Achiras Arriba, cerca de San Javier, en el valle de Traslasierra, provincia de Córdoba. Allí construyeron con sus manos una casa de adobe y un techo vivo, en un terreno sin conexión a la red eléctrica, y con el tiempo convirtieron el proyecto familiar en un alojamiento ligado al paisaje serrano.

La pareja trabajaba en una agencia de publicidad. La llegada de Francisca los llevó a revisar el modo en que querían criarla y a buscar un lugar fuera de la ciudad. Eligieron un terreno a unos 850 metros sobre el nivel del mar, con monte nativo y vista hacia el cerro Champaquí.

Para aprender a construir, Luz y Santiago realizaron un curso de bioconstrucción y decidieron levantar la vivienda con adobe y un techo vegetal. Contrataron ayuda para los aspectos estructurales, pero gran parte del trabajo fue propio y comunitario. Vecinos, amigos y voluntarios colaboraron en distintas etapas, una práctica de reciprocidad frecuente en proyectos que requieren mucha mano de obra.

“En mi vida había agarrado un ladrillo”, contó Luz en una entrevista. La familia también participó después en construcciones de otras personas de la zona.

La casa incorporó paneles solares para generar electricidad. La construcción con tierra busca aprovechar la inercia térmica de los muros, que puede moderar los cambios de temperatura si el diseño y la protección frente a la humedad son adecuados. El techo vegetal agrega otra capa de aislación y debe resolver correctamente drenaje, peso e impermeabilización.

El adobe no elimina la necesidad de cálculos, mantenimiento ni decisiones técnicas. Una casa de tierra requiere bases protegidas, aleros, revoques compatibles y atención a las lluvias. La experiencia de Luz y Santiago muestra un proceso de aprendizaje, no un método que pueda replicarse sin evaluar suelo, clima y normativa local, en línea con otras experiencias de vida en Córdoba.

La zona de San Javier y Yacanto se ubica a unos 220 kilómetros de Córdoba capital, en el valle de Traslasierra. Conserva construcciones de adobe, talleres artesanales, producción orgánica y circuitos cercanos al cerro Champaquí. Ese contexto ayuda a entender por qué la pareja encontró allí una comunidad vinculada con la construcción natural.

Con el tiempo, el proyecto creció y se convirtió en un alojamiento de pequeña escala. Las unidades mantienen el uso de adobe y energía solar. El predio también utiliza agua de vertiente, calefacción a leña, baños secos, una huerta orgánica y un estanque australiano que funciona como pileta.

La sustentabilidad de un alojamiento depende del consumo de agua y energía, los residuos, el transporte de huéspedes, los materiales y la relación con el ecosistema. En este caso, las decisiones difundidas muestran una intención de reducir infraestructura convencional y aprovechar recursos disponibles en el lugar.

Doce años después de la mudanza, la familia continúa en Traslasierra. Luz también se capacitó como bombera voluntaria después de convivir con incendios forestales en las sierras. Esa tarea conecta su historia doméstica con un riesgo concreto del territorio cordobés, donde la vegetación seca y las condiciones meteorológicas pueden favorecer el fuego.

La experiencia reúne varias transformaciones: la pareja cambió de trabajo y de provincia, aprendió un oficio, construyó su casa y convirtió parte del predio en una actividad de alojamiento. El resultado no surgió de una decisión instantánea, sino de años de prueba, apoyo comunitario y adaptación a un lugar sin servicios urbanos, un camino que también recorrió quien cambió de vida en las Sierras.

La ubicación comprobada es el paraje Achiras Arriba, en San Javier, Traslasierra, Córdoba. Esa precisión importa porque Achiras Arriba no debe confundirse con la localidad de Achiras, ubicada en otra zona de la provincia.

Por qué importa

La historia muestra cómo una familia reordena trabajo, vivienda y crianza fuera de las grandes ciudades, y expone los desafíos técnicos y comunitarios de la bioconstrucción en zonas sin servicios urbanos.

Qué sigue

El proyecto sigue activo como alojamiento y Luz continúa como bombera voluntaria, en un territorio cordobés expuesto a incendios forestales cada temporada.

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