Estilo de Vida

Santos, de 67 años, vive solo en el monte cordobés y produce sus propios alimentos

El hombre de Traslasierra mantiene un ritmo de vida marcado por el trabajo manual, la huerta propia y la fabricación de ladrillos de adobe en San Javier.

Redacción••2 min de lectura
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Santos, de 67 años, vive solo en el monte cordobés y produce sus propios alimentos

Santos Becerra, de 67 años, vive en el corazón del departamento San Javier, en Córdoba, donde mantiene una rutina marcada por el esfuerzo físico y el vínculo directo con el monte. Su historia se conoció a través de un registro audiovisual en el que muestra cómo es vivir y trabajar en la zona de Traslasierra, lejos de los grandes centros urbanos.

Becerra nació y creció en la zona y conserva los oficios que aprendió en su juventud. "Con estos años y la experiencia, no volvería a los 20 años. Gracias a Cristo querido me siento bien, trabajo bien y ando bien. Viví siempre en el campo", aseguró el hombre, que se define como alguien satisfecho con su presente.

La huerta propia es un pilar de su subsistencia diaria. Para él, cultivar no responde solo a una necesidad económica: representa un control sobre el origen y la calidad de lo que consume. "Hay que aprovechar la tierra para hacer cosas sanas para comer uno. Si no producimos, no comemos. Usted va a la carnicería, compra carne y no sabe de qué es", reflexionó.

Durante décadas, su sustento provino de tareas manuales como la fabricación de ladrillos de adobe, un oficio que aprendió como peón a los 13 años. "Desde los 13 años que empecé a cortar ladrillos. Lo aprendí siendo peón. Fui a la escuela hasta el séptimo grado, que era el que había en esa época. Trabajaba y estudiaba", relató.

El procedimiento exige preparar el material en pisaderos, trasladar los bloques al horno playero y alcanzar temperaturas de hasta 800 grados. El trabajo se extiende durante todo el año, aunque ajusta el calendario según el clima. "Ahora, por ejemplo, pienso cortar todo el invierno para cocinar durante todo el verano. Porque el invierno es cruel", detalló sobre su oficio.

Además del adobe, incursionó en la recolección de hierbas medicinales. "Sé trabajar el cuero, pero lo dejé porque no se ganaba buena plata. El único trabajo que había por acá era el de los cortadores de adobe y la juntada de yuyos medicinales, que se sigue haciendo. Este año no hubo lluvia, así que no hay buenos yuyos", explicó.

Su historia se suma a otras experiencias de personas que eligieron un modo de vida alejado de la ciudad, como Ina de la Serna en las Sierras o Arantxa en Asturias, que también apostaron por entornos naturales y la autogestión.

Becerra sostiene que la clave de su bienestar reside en ese vínculo cotidiano con la tierra y en la autonomía para alimentarse. Su rutina, atravesada por el trabajo manual y los saberes heredados, refleja una forma de vida arraigada en las tradiciones de Traslasierra.

Por qué importa

La historia refleja un modo de vida que prioriza la autosuficiencia alimentaria y los oficios manuales frente a la vida urbana. Muestra cómo la producción propia y el trabajo con la tierra sostienen a personas mayores en zonas rurales de Córdoba.

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