Salud

Felipe Isidro: cómo fortalecer las rodillas sin dañarlas

El catedrático de Educación Física explica la importancia de la carga adecuada y la recuperación para evitar molestias.

Redacción2 min de lectura
Felipe Isidro, catedrático de Educación Física: "Una rodilla no se fortalece sola, sino cuando recibe una carga suficiente, recuperable y repetida en el tiempo"

La rodilla es una de las articulaciones que más trabajo soporta a lo largo del día. Caminar, correr, saltar, subir escaleras o permanecer de pie exige un esfuerzo constante y puede generar molestias incluso cuando no existe una lesión importante. A menudo se la rodea de mitos sobre su fragilidad, pero el ejercicio, un peso saludable y una buena alimentación contribuyen a su funcionamiento óptimo, en especial durante la adultez.

Junto con la cadera y los pies, la rodilla es responsable de asegurar el equilibrio, la marcha y la nivelación de las cargas en todo el cuerpo. Según explica Felipe Isidro, catedrático de Educación Física, el problema no siempre está en utilizar la articulación, sino en exigirle más de lo que puede soportar en un determinado momento. "Existe una gran diferencia entre cargar una articulación y dañarla", sostuvo el especialista.

Las molestias de rodilla pueden aparecer por diferentes motivos. La práctica deportiva influye si existe un movimiento repetitivo, una técnica inadecuada o un entrenamiento demasiado intenso. Sin embargo, no es el único factor. Pasar muchas horas sentado durante el trabajo, permanecer demasiado tiempo de pie, utilizar un calzado poco adecuado, tener sobrepeso o repetir determinados movimientos cotidianos también puede generar molestias.

En algunos casos, el dolor aparece de manera puntual y desaparece con el descanso. En otros, puede ser una señal de sobrecarga, inflamación o desgaste asociado al paso de los años. Ante estas molestias, el reposo absoluto no suele ser la solución planteada por el especialista. La clave está en encontrar un equilibrio entre el descanso necesario y la recuperación progresiva de la actividad.

Uno de los puntos centrales consiste en fortalecer la musculatura que rodea la rodilla. Pero el trabajo no debe limitarse a los músculos. La movilidad y la flexibilidad también ocupan un lugar importante para mantener una articulación funcional. Isidro remarca que una rodilla fuerte depende de todo su entorno y no solo de la propia articulación. Por eso, el fortalecimiento requiere una progresión adecuada y constante.

"Una rodilla solo se fortalece cuando recibe una carga suficiente, recuperable y repetida en el tiempo", afirmó el catedrático. La recomendación apunta a evitar dos extremos: exigir a la rodilla más de lo que puede soportar o dejar de utilizarla por completo. La combinación de una carga adecuada, recuperación y ejercicio progresivo aparece como el camino señalado por el experto para fortalecer la articulación.

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