Economía Agrícola

Ganadería: con manejo del pastoreo y sanidad logran 40% más de productividad y menos CO₂

Un proyecto del INTA y sus pares del Cono Sur redujo 15% las emisiones en un campo de la Cuenca del Salado y aumentó los kilos por vientre de 197 a 275.

Redacción••3 min de lectura
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Con una particular estrategia logran aumentar un 40 % la productividad ganadera y reducir la huella de carbono

Un establecimiento de la Cuenca del Salado, una de las principales regiones de producción ganadera de Argentina, logró aumentar 40% la producción por vientre y evitar la emisión de 7.400 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) con un paquete de tecnologías de manejo. Los resultados surgen del proyecto GANASUR, que involucra a institutos de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay junto al IICA.

Según informaron especialistas del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), la iniciativa se desarrolla sobre la estructura cooperativa del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agroalimentario y Agroindustrial del Cono Sur (PROCISUR). El objetivo es identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar sus impactos productivos, económicos y ambientales.

En el caso argentino se seleccionó un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, explicó que allí "la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema". A la vez, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

"Para los países del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible", sostuvo el técnico.

Álvarez remarcó que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: "No se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas".

Las medidas no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos. El especialista aclaró que "fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar".

Entre las estrategias aplicadas se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

"La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15% de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia", confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales bajarían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de 27%.

"Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos", aseguró Álvarez. La producción por vientre pasaría de 197 a 275 kilos de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar beneficios económicos.

De acuerdo al especialista del INTA, "la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa". En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; después, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, por último, incorporar herramientas de mayor intensificación.

La secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse al mismo tiempo.

Por qué importa

El caso muestra que la ganadería argentina puede producir más carne y a la vez reducir emisiones, sin resignar rentabilidad. Es una referencia clave para el sector frente a las exigencias ambientales de los mercados exportadores.

Qué sigue

La adopción efectiva de las tecnologías por parte de los productores y la evolución de las emisiones entre 2027 y 2040, cuando se espera evitar 7.400 toneladas de CO₂ equivalente.

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