Estilo de Vida

Iker, 22 años: dejó la ciudad para vivir en las montañas y producir su propia energía y agua

El joven se instaló en una casa aislada, montó paneles solares y recolecta agua de lluvia para ser autosuficiente.

Redacción2 min de lectura
Iker, 22 años: “En la ciudad damos por hecho que siempre habrá luz y agua, pero acá tengo que conseguirlas por mí mismo”

A los 22 años, Iker abandonó la ciudad para instalarse en una casa oculta entre las montañas. Sin experiencia previa en el campo, se preparó durante años con el objetivo de ser autónomo y vivir conectado con la naturaleza. Hoy, genera su propia energía, gestiona el agua que consume y organiza sus días al ritmo del entorno rural.

Su hogar no tiene suministro eléctrico, por lo que montó un sistema de paneles solares junto a su primo. A pesar de no tener conocimientos técnicos, estudió por su cuenta hasta lograr que funcionara. Para el agua, utiliza un pozo propio y recolecta la lluvia mediante canalizaciones que luego filtran antes de consumir.

La adaptación exigió un cambio profundo de mentalidad. "En la ciudad damos por hecho que siempre habrá luz y agua, pero acá tengo que conseguirlas por mí mismo. Todo es ponerse y así aprendés", sostuvo Iker.

La transición no fue repentina. Mientras vivía en la ciudad, compraba leche y huevos a pequeños productores, pasaba tiempo en espacios verdes y replicaba costumbres rurales en su rutina. Esa etapa previa facilitó la disciplina necesaria para el trabajo diario que hoy realiza sin pausa.

Cada jornada comienza con los primeros rayos del sol y el canto del gallo. La prioridad son los animales: inspecciona corrales, verifica la comida y limpia bebederos de cabras, patos, gallinas y un cerdo. Cuando las cabras producen leche, ordeña manualmente. Luego, distribuye el tiempo entre cortar leña, reparar cercos, podar olivos y cultivar frutas y verduras en su huerta.

Además, junto a su hermano gemelo lidera un proyecto comercial por internet que gestiona desde la finca. Este emprendimiento le da la flexibilidad financiera para mantener las instalaciones y comprar insumos. Iker aclaró que no existe dinero fácil ni soluciones mágicas, sino un esfuerzo diario equivalente a cualquier empleo convencional.

El joven planea incrementar el número de animales, extender sus cultivos, elaborar quesos artesanales y optimizar la infraestructura de la propiedad. Su búsqueda de autosuficiencia es un proceso continuo que proyecta hacia el futuro.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

Más en Estilo de Vida