Inteligencia artificial: cómo el G20 mostró que el futuro ya está presente
En Chapel Hill, líderes tecnológicos advirtieron que la IA avanza a gran velocidad y que quedarse afuera es el mayor riesgo.

La reunión ministerial de Ciencia y Tecnología del G20, celebrada en Chapel Hill, Carolina del Norte, dejó en claro que la inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una realidad que avanza a gran velocidad. Durante el encuentro, expertos y ejecutivos del sector coincidieron en que la clave es adoptar la tecnología como una herramienta para ampliar las capacidades humanas, y no como un reemplazo del hombre.
La Argentina, que hace dos años en Brasil ya planteaba una postura favorable a la innovación con mínima regulación, hoy ve que sus discursos oficiales quedaron rezagados frente a los avances que se están produciendo. Mientras tanto, Estados Unidos y China impulsan el desarrollo sin decirlo abiertamente, y el Reino Unido consulta a la sociedad antes de regular.
Jason Huang, empresario del sector de chips, describió un futuro que parece de ciencia ficción pero que podría llegar en cinco o diez años. Según explicó, las capacidades de comprensión y acción humanas se multiplicarán por diez o por quince, y todos podrán acceder a esa ampliación a través de dispositivos, o incluso conectando sus neuronas. Las máquinas analizarán e imitarán el razonamiento humano de forma casi perfecta, acumulando conocimiento previo. Huang lo definió como el cambio tecnológico más grande de la historia.
El sistema que propone tiene cinco capas: energía, mundo real, infraestructura, modelos inteligentes y aplicaciones. Lo más importante son las aplicaciones, porque permitirán que cada persona haga lo que se le ocurra. Estados Unidos invertirá un cuarto de trillón de dólares en infraestructura en un año, generando empleo. Huang destacó que la educación es la industria más importante, y que el trabajo productivo consiste en entender contexto, propósito y relevancia. Frente a la revolución, lo peor que puede pasar es quedarse afuera.
Alex Karp, de Palantir, señaló que las tecnologías anteriores eran lineales, pero esta no lo es. “El partido ya empezó”, dijo, y agregó que no se necesita dinero sino conocimiento. Para determinar si una respuesta es correcta, hay que analizar sus supuestos subyacentes y verificar que no hayan sido superados por la carrera del conocimiento. También remarcó que poner paredes no es soberanía, sino antisoberanía.
Mark Zuckerberg, de Meta, sostuvo que las tecnologías no son igualitarias, pero permiten a todos hacer su búsqueda si entienden sus objetivos y trabajan intensamente. Meta construyó un instituto para dar formación técnica y tecnológica a quien lo solicite. Por su parte, Tom Brown, de Anthropic, ve la realidad como un producto de la ingeniería y las matemáticas. Comprendiendo las interacciones mediante cálculos multiplicados por millones, será posible reducir enfermedades o aumentar resultados en todos los campos.
La clave, según Brown, es pensar la inteligencia artificial como un socio, un colega, un empleado o un mentor superinteligente. Es una herramienta del hombre, no su reemplazo, y está sucediendo muy rápido. Se puede multiplicar valor varias veces en un solo año. El objetivo es la innovación, no la automatización de lo existente. Ojalá esto le dé poder a cada persona en un presente imposible de imaginar.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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