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Jennifer Aniston reveló su rutina matinal: calostro, limón y entrenamiento funcional

La actriz de 57 años detalló en una entrevista cómo arranca el día, por qué cambió su idea sobre el ejercicio y qué busca con los baños de agua fría.

Redacción••3 min de lectura
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Jennifer Aniston reveló su rutina matinal: calostro, limón y entrenamiento funcional

Jennifer Aniston, la recordada Rachel Green de Friends, contó en una entrevista cómo es su rutina de bienestar a los 57 años. La actriz detalló que arranca el día con un suplemento de calostro bovino disuelto en agua a temperatura ambiente y el jugo de un limón entero exprimido, y que después entrena con un método que prioriza la fuerza y la movilidad.

La revelación llegó en una charla con la revista People, donde la intérprete explicó paso por paso sus mañanas. Según contó, el gesto inicial es siempre el mismo: “Tomo el calostro ARMRA apenas me levanto, con agua a temperatura ambiente y el jugo de un limón entero exprimido”.

El calostro bovino es la leche inicial que secreta una vaca después del parto y se comercializa en polvo como suplemento, con promesas sobre la piel, el cabello y las defensas. Aniston aclaró que su consumo responde a una elección personal y descartó cualquier fin médico.

Cuando baja la temperatura, la preparación matinal suma otros ingredientes. La actriz deja reposar trozos de jengibre en agua caliente y después agrega miel de Manuka, una variante que describe como reconfortante y con propiedades digestivas.

Terminada la bebida, llega el turno del movimiento. Aniston entrena con el sistema Pvolve, un método que pone el foco en la fuerza corporal, la movilidad articular y los movimientos funcionales adaptados. Su fundamento es concreto: “Si no tenemos músculos fuertes, nuestros huesos empiezan a debilitarse”. Con esa lógica busca preservar la salud ósea y muscular con el paso del tiempo.

Su relación con el ejercicio, sin embargo, no fue siempre la misma. Durante años sostuvo una idea estricta del esfuerzo: “Pensaba que entrenar era transpirar durante 45 minutos o una hora, ya sea corriendo en una cinta o haciendo aeróbica. Si no, no servía de nada”, recordó. Hoy lo mira de otro modo y celebra el cambio: “Estoy muy agradecida de que eso no sea cierto”.

El protocolo diario incluye además contrastes térmicos. Al terminar la rutina, alterna sesiones de sauna con baños de inmersión en agua helada. Pese a la exigencia del cambio de temperatura, la actriz confesó que disfruta: “Personalmente, me encanta, se siente bien. Me siento diferente después”.

La rutina se inscribe en una idea más amplia sobre el paso de los años. En otra entrevista, junto a su colega Marion Cotillard, Aniston habló del envejecimiento y lo vinculó con una actitud mental positiva: dijo tener “una fuente eterna de optimismo y positividad”, un rasgo que considera la verdadera esencia de la juventud.

El enfoque combina disciplina y constancia con una mirada amable sobre los cambios naturales de la vida. Para quienes siguen de cerca sus hábitos, el mensaje es claro: no se trata de castigarse en el gimnasio, sino de sostener un sistema que tenga sentido con el tiempo. En esa línea, su rutina de 20 minutos ya había generado interés entre quienes buscan planes cortos y sostenibles, y el detalle de sus mañanas refuerza esa lógica de constancia por sobre la intensidad.

Por qué importa

La rutina de una figura como Aniston instala conversación sobre suplementos con escasa evidencia científica y sobre un cambio de paradigma en el ejercicio: menos castigo aeróbico y más fuerza y movilidad para la salud ósea a medida que pasan los años.

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