La IA llega al mundo laboral argentino: sindicatos y empresas buscan respuestas
La CGT analizó un informe sobre exposición a la inteligencia artificial y la UIA advierte que el país capta solo el 2% de la inversión regional en la tecnología.

La inteligencia artificial (IA) avanza sobre el empleo y en la Argentina ya genera inquietud en sindicatos y empresas. La CGT estudió un informe del Consejo Económico y Social porteño que desglosa el nivel de exposición a la IA de las actividades más habituales en la Ciudad de Buenos Aires. El resultado es considerable y muestra que rubros como la administración pública, las finanzas, los servicios profesionales y el comercio, todos intensivos en mano de obra, aparecen entre los más afectados.
En la reunión, que contó con la presencia del triunvirato de conducción y referentes sindicales, se respiró la preocupación gremial por este nuevo frente de turbulencia. La preocupación se suma a las urgencias derivadas de la pérdida de puestos laborales por la falta de reactivación económica.
En el sector empresario también hay movimientos. La Unión Industrial Argentina (UIA) elaboró junto con Accenture un estudio titulado Reinventarse con Inteligencia, en el que señala que la IA podría elevar la productividad laboral en 1,2 puntos por año y transformar hasta el 38% del tiempo de trabajo en las fábricas. Sin embargo, el informe advierte que la Argentina captó solo el 2% de la inversión vinculada a la IA en América latina y que en términos de adopción empresaria el rezago es aún más evidente: solo una de cada tres empresas industriales invierte en IA. El 9% invierte regularmente, el 23% lo hace en pruebas piloto y el 68% no invierte todavía.
Los datos coinciden con el último trabajo de Visual Capitalist, en base a información de Microsoft, según el cual la Argentina tiene un rango de adopción de IA en línea con la región pero lejos de los países más avanzados.
En las filiales industriales del interior del país la atención a este terremoto tecnológico queda eclipsada muchas veces por la inquietud ante la falta de reactivación y la caída del consumo. “Cada empresa, cada sector aplica la IA como puede, todo bastante anárquico. Sabemos que va a haber un impacto laboral importante, pero no podemos cuantificarlo”, resume un empresario de relieve. El cuadro es más complejo entre las compañías tecnológicas, algunas de las cuales tuvieron que hacer despidos amplios. También hay bancos y firmas financieras que tomaron medidas.
El gobierno nacional se ubica dentro de la mirada tecno-optimista, al considerar que “las ocupaciones que más crecen en la Argentina son, en promedio, las más expuestas a la IA. Esto confirma nuestra visión: la IA no reemplaza puestos, los complementa y transforma su contenido”. Por ahora se ha limitado a actualizar su oferta de capacitación del Portal Empleo y a tecnificar procedimientos estatales, pero no ha avanzado en la instrumentación de políticas públicas específicas.
El último informe del Ministerio de Trabajo sobre el tema es de mediados de 2023, cuando se concluyó que “el 54% del empleo formal en el sector privado, equivalente a aproximadamente 3,01 millones de empleos, se encuentra en ocupaciones donde al menos la mitad de sus tareas podrían ser ejecutadas por IA generativa”. Pero después el diagnóstico no se actualizó.
Si bien la gestión de Javier Milei es la más permeable a las innovaciones tecnológicas, a través de proyectos como el de empresas no humanas o el RIGI II, no parece igualmente activa en términos de coordinar acciones concretas con los sectores productivos, educativos y de salud. Su orientación apunta a la desregulación económica del sector tecnológico y a la atracción de inversiones. Prima la lógica general de que la reconversión es responsabilidad de los privados.
“En la Argentina se están solapando muchos cambios. Algunos que son derivados del ciclo económico, y otros que son más estructurales. Entonces es más difícil evaluar el impacto real de la IA”, señala Tomás Castagnino, economista jefe y director ejecutivo de Accenture Research y autor del informe junto a la UIA. La ilusión es que la aceleración tecnológica potencie la productividad y estimule la reactivación. Sería la dinámica virtuosa. El riesgo es que la coyuntura económica dilate un abordaje proactivo del cambio tecnológico, y la Argentina quede otra vez rezagada en las dinámicas globales. El fatídico círculo vicioso.
Fuente: LA NACION
Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.
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