Política

La interna del modelo: Bullrich presiona por un mileísmo con sensibilidad social

La ministra de Seguridad se diferencia del ala dura de La Libertad Avanza y mide fuerzas con Caputo por el Presupuesto 2027 y la emergencia en discapacidad

Redacción4 min de lectura
La gran pelea por el modelo: Milei ¿entre Bullrich y Kicillof?

La disputa por el rumbo del oficialismo dejó de ser una pelea de dos modelos. A un año de la elección presidencial y después de casi tres años de gestión, en el interior del espacio que conduce Javier Milei se instaló una tercera variante: un modelo macroeconómico mileísta con sensibilidad social, que Patricia Bullrich se esfuerza por articular y que ya genera cortocircuitos con el ala dura del Gobierno.

La ministra de Seguridad volvió a plantearlo el domingo: “Para mí es muy importante que el proyecto reelija”. La frase corre el eje de la persona Milei hacia el legado de los fundamentals de su modelo y deja abierta una pregunta central para el oficialismo: si 2027 se trata de la reelección de Milei o de la reelección del proyecto Milei.

Bullrich sostiene que los logros macroeconómicos no se negocian, pero reclama atender “aquellas cosas que generan una sensibilidad muy fuerte en la sociedad”. Los tres temas que marcan la agenda de la semana son discapacidad, AUH y presupuesto universitario, los puntos donde el modelo puro muestra sus flancos más débiles.

Del otro lado del tablero, Axel Kicillof representa el modelo pero-kirchnerista clásico. El sábado, en Avellaneda, en el cuasi lanzamiento de su precandidatura a presidente, el gobernador bonaerense dijo: “El pueblo argentino vivía mejor con Perón, con Néstor y con Cristina. Había más derechos”. No hubo sorpresas en su discurso, pero sí una confirmación de que la pelea por el modelo se libra en tres frentes y no en dos.

La variante que impulsa Bullrich asume los logros de la visión macroeconómica y productiva del mileísmo y les suma un desarrollismo moderado, una sensibilidad social estratégica y una institucionalidad tradicional. La disputa se juega en el terreno de la geoeconomía: la promesa de prosperidad se trasladó al eje cordillerano y sus conurbanos, más el histórico peso de la zona núcleo agroexportadora. En ese mapa, el conurbano bonaerense queda relegado y buena parte de la industria, la construcción y el consumo tardan en subirse a la tabla de salvación que va de Vaca Muerta al campo.

El Presupuesto 2027 es el escenario donde se libra la nueva batalla entre las dos versiones de raíz mileísta. De un lado, Luis Caputo como representante del modelo puro: “El presupuesto sale de Economía; yo no quiero acusar a nadie”, dijo la semana pasada, en medio de la interna por los agregados al proyecto. Del otro, Bullrich, que da la pelea por los matices políticos para garantizar la viabilidad que el modelo sin agregados no puede asegurar.

La polémica arrancó la semana pasada y recién empieza. Esta semana en Diputados, Bullrich medirá fuerzas con Caputo en torno al tema discapacidad. Desde la pata libertaria del Congreso, con Martín Menem como socio coyuntural, la nueva redacción de la emergencia en discapacidad busca dotar de “sensibilidad” a una política del Poder Ejecutivo que le escapa a esa consideración. Para la ministra, la introducción subrepticia de cambios en discapacidad y AUH, más un nuevo conflicto por el financiamiento universitario, es un error político que puede reproducir la “ingobernabilidad” de 2025 en el nuevo camino electoral.

La diferenciación de Bullrich ya hace sistema. Desde el 27 de febrero, después de la media sanción de la reforma laboral en el Senado, protagonizó al menos quince episodios de desmarque de la conducción Milei-Karina Milei, con tres videos incluidos. El primero apareció al día siguiente de esa sanción, al ritmo de “Vogue” de Madonna. El 8 de junio publicó otro con “Se dice de mí” en versión de La Joaqui, para mostrarse dueña de su destino político. El más reciente, al ritmo de “No me importa”, de Lali Espósito, subrayó su autonomía frente a cualquier intento de control de sus ideas.

El patrón se repite en temas que complican al corazón del Gobierno: la condena a la corrupción con eje en el caso Adorni, la defensa de la institucionalidad y la independencia judicial con su “objeción de conciencia” en el caso de la jueza María Verónica Michelli, y la libertad de prensa, con declaraciones en el Colegio de Abogados: “Creo en la libertad de expresión, en la libertad de prensa y en la necesidad de ser prudentes respecto de estos actores que están protegidos en nuestra Constitución”.

En agosto, en la Bolsa de Comercio, planteó la necesidad de “velocidad en los resultados”. A fines de ese mes, en el Senado, se diferenció de Milei y Caputo por la morosidad: “Tiene que aparecer un cartel gigante con el costo financiero total; cuando uno mira la letra chiquita, se da cuenta de que es un robo”. En su visión, la demanda de sensibilidad no debilita el proyecto macroeconómico: lo fortalece. “Lo que tenemos que hacer bien es fortalecer el proyecto, que la gente lo sienta, que la gente lo siga defendiendo”, sostuvo el domingo.

Por qué importa

La pulseada define si el oficialismo llega a 2027 con un modelo puro o con agregados sociales que amplíen su base. Lo que se decida en discapacidad, AUH y universidades anticipa el tono de la campaña.

Qué sigue

Esta semana, la Cámara de Diputados debate la nueva redacción de la emergencia en discapacidad, donde Bullrich medirá fuerzas con Caputo. El Presupuesto 2027 seguirá siendo el tablero de la interna oficialista.

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