Educación

La nueva secundaria porteña con orientación en Energía y Sustentabilidad que aún no tiene nombre

La Escuela de Educación Media Nº3 del Distrito Escolar 13 abrió en marzo con 270 alumnos y dos orientaciones innovadoras: Energía y Sustentabilidad e Informática.

Redacción3 min de lectura
Energía y sustentabilidad: la secundaria porteña que abrió este año con una innovadora orientación y aún no tiene nombre

La Escuela de Educación Media Nº3 del Distrito Escolar 13, ubicada en Juan Bautista Alberdi 4754, en el barrio porteño de Parque Avellaneda, comenzó a funcionar este año con una propuesta educativa que se aleja de las orientaciones tradicionales. La nueva secundaria, que aún no tiene nombre, ofrece a sus estudiantes dos recorridos: Energía y Sustentabilidad e Informática.

Creada formalmente en diciembre de 2025 mediante el decreto 489/2025, la institución fue puesta en marcha por la directora Natalia Alegre y el vicedirector Emmanuel Camaño, designados el 10 de febrero pasado. Hoy cuenta con aproximadamente 270 alumnos de primero a tercer año, jornada simple en turnos mañana y tarde, e intensificación en inglés, bajo el esquema de Secundaria Aprende.

La apertura respondió a una demanda de vacantes en la zona, donde hay muchas escuelas primarias pero pocas secundarias. Para alojar a la nueva escuela, se recuperó la antigua sede de la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia, cuya comunidad se había trasladado en 2019 tras reclamos por problemas edilicios. Las obras, iniciadas en 2025, incluyeron la refuncionalización de espacios, intervenciones en núcleos húmedos y techos, y la construcción de un salón de usos múltiples que aún continúa.

Desde el 2 de marzo, los estudiantes de tercer año son los primeros en cursar las nuevas orientaciones. Energía y Sustentabilidad aborda el estudio de recursos naturales, energías renovables, consumo y problemáticas ambientales, junto con sus dimensiones sociales y económicas. Informática incorpora herramientas digitales, tratamiento de imágenes y, progresivamente, programación. Ambas orientaciones se cruzan en proyectos comunes, como el análisis del consumo energético en los hogares o el trabajo sobre residuos urbanos.

“Cuando me dijeron ‘Se abre una escuela, tenés que ser la directora, le vas a dar tu impronta’, pensé ‘Es hermoso’. Es armar equipo, conocer gente”, recordó Alegre. La directora, licenciada en Ciencias del Ambiente, destacó la importancia de una orientación vinculada al cuidado ambiental y las energías renovables.

Mirta de los Ángeles Miño, profesora del Taller de Modelización en Recursos Energéticos, explicó que no existe un profesorado específico en la materia, por lo que la escuela conformó un equipo docente interdisciplinario. Los alumnos, que llegaron de distintas escuelas y provincias, comenzaron estudiando las necesidades humanas y su relación con los recursos naturales, para luego avanzar hacia las fuentes energéticas y su impacto regional.

Parte del aprendizaje ocurre en los hogares: los estudiantes calculan su consumo energético y analizan cómo reducirlo. También trabajaron sobre la acumulación de residuos sólidos urbanos, sus consecuencias sanitarias y posibles soluciones. Fue allí donde apareció la otra orientación.

“Uno piensa desde la perspectiva de sustentabilidad y el otro desde la perspectiva de informática para crear una solución en conjunto”, explicó Miño. Los estudiantes de Informática sumaron herramientas tecnológicas al trabajo sobre residuos, y entre las iniciativas surgieron contenedores inteligentes y aplicaciones con inteligencia artificial.

Antonella Spinzi, profesora de Tratamiento de Imágenes por Medios Informáticos, trabaja con tercer año B. “Somos todos nuevos, ellos y yo, y todos los profes”, señaló. Durante el primer cuatrimestre propuso ejercicios breves con programas de edición y trabajos en grupo para generar confianza. Ahora desarrollan juegos de mesa y revistas gráficas, y en cuarto año incorporarán programación.

Una experiencia propuesta por el Ministerio de Educación porteño volvió a reunir a ambas orientaciones: los alumnos debían diseñar una iniciativa que vinculara inteligencia artificial, ambiente y energía, aplicable a una necesidad de la comunidad. Uno de los grupos proyectó un sistema con plantas orgánicas para filtrar residuos antes de que llegaran al Riachuelo.

Fuente: LA NACION

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial y editada por nuestra redacción. Cómo usamos IA.

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