La Universidad de Granada se desliga de la desinvitación a Ariana Harwicz
La casa de estudios responsabilizó a las directoras del festival CULTUR-ALH, mientras la Red Universitaria por Palestina apuntó contra la escritora y el Foro Argentino contra el Antisemitismo repudió la censura

La Universidad de Granada (UGR) se desligó este sábado de la retirada de la invitación a la escritora argentina Ariana Harwicz del festival literario CULTUR-ALH, que comienza hoy y se extiende hasta el 27. A través de un comunicado difundido en sus redes sociales, la casa de estudios achacó la responsabilidad a las directoras del encuentro, Ana Gallego Cuiñas y Patricia Escalona. La autora iba a presentarse el próximo 26 por la tarde.
La decisión había sido informada a LA NACION por la propia Gallego Cuiñas, quien atribuyó la medida a “diversas peticiones procedentes de la Red Universitaria por Palestina de Granada, de lectores y de uno de los clubes participantes”. Según esa versión, la universidad resolvió “no mantener su participación en esta edición, en el marco de los compromisos institucionales de la Universidad de Granada respecto a Palestina y los derechos humanos”. Ante la desmentida de la casa de altos estudios, la directora respondió: “No hacemos más declaraciones, gracias”.
La Red Universitaria por Palestina emitió este domingo un comunicado en redes sociales en el que criticó tanto a Harwicz como a la UGR. “El 17 de septiembre enviamos una carta a la organización del festival pidiendo que reconsiderara la participación de Ariana Harwicz y que explicara sus criterios. Sin amenazas ni convocatorias”, sostuvo el texto. Y agregó: “Una carta no es una amenaza. Protestar es un derecho y ante un genocidio, una obligación”.
El comunicado de la red universitaria cuestionó los posicionamientos públicos de la escritora sobre el conflicto en Gaza y sostuvo que “llamar antisemita a toda crítica al Estado de Israel, al boicot o a la denuncia del genocidio banaliza el antisemitismo real”. Además, valoró “la decisión de la dirección del festival de atender nuestra petición” y pidió al equipo de gobierno de la UGR que aclare si mantiene el compromiso aprobado por su Consejo de Gobierno en mayo de 2024 frente al genocidio en Gaza.
Harwicz respondió con ironía a la situación. “La universidad no fue, ¿entonces quién fue? Lo que importa es que no explican por qué”, dijo a LA NACION. Y agregó: “Estaría bueno, y lo propongo, que se organicen mejor en las desprogramaciones de judíos y de otros autores que molestan por sus ideas. Basta de la histeria de programar y desprogramar”.
Consultada sobre si consideraba la desinvitación un acto de censura antisemita, la autora afirmó que la caracterización había sido explicitada por los anfitriones. “A los otros autores no judíos no los investigaron a ver si no les gustaba algo que habían dicho en algún artículo, solo a mí”, sostuvo. Y remarcó: “Además el festival era literario, nunca me avisaron que te mandan servicios secretos y te desprograman”.
El Foro Argentino contra el Antisemitismo expresó su solidaridad con la escritora. “Compartimos sus palabras y reafirmamos un principio que debería ser incuestionable: el debate cultural no puede convertirse en un mecanismo de exclusión por motivos políticos o identitarios”, señaló el comunicado. Y concluyó: “El antisemitismo, aun cuando se disfrace de activismo o de defensa de los derechos humanos, sigue siendo antisemitismo”.
Desde la Argentina y España, escritores, editores y profesionales del mundo del libro manifestaron su apoyo a la autora de La débil mental. Entre ellos figuran Silvia Plager, Leticia Martin, Horacio Convertini, Cecilia Szperling, Miguel Wiñazki, Florencia Gutman, Marcos-Ricardo Barnatán, Maximiliano Legnani, Pablo Avelluto, Rodrigo Blanco Calderón, Karina Sainz Borgo y Santiago Gerchunoff. La escritora colombiana Carolina Sanín posteó: “La escualidez intelectual y la falta de hígado de quienes desinvitaron a Harwicz y de quien no la apoye”.
La diputada Sabrina Ajmechet sostuvo: “Una escritora judía es desinvitada de un evento por ser judía. Y el resto de los escritores que participan del evento no dicen nada. No hacen nada. Permanecen indiferentes”. La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo resumió: “La izquierda pro-palestina presiona. Los organizadores se arrodillan”.
Harwicz lamentó la falta de solidaridad de sus colegas invitados al festival, entre quienes figuran Juan Villoro, Gabriela Cabezón Cámara, Lina Meruane, Rita Segato, Brenda Navarro, John Banville y María Fernanda Ampuero. Por otra parte, se republicaron posteos suyos considerados de tinte islamofóbico por algunos usuarios, que la escritora explicó como irónicos.
Por qué importa
El caso expone la tensión entre el activismo pro-palestino y la libertad de expresión en el ámbito cultural, y reaviva el debate sobre si el boicot a artistas judíos constituye una forma de censura antisemita.
Qué sigue
El festival CULTUR-ALH se desarrolla hasta el 27 y resta saber si la UGR aclara su posición sobre los compromisos asumidos frente a Gaza. Harwicz participará el 25 en otro festival literario.
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