León XIV publica su primera encíclica sobre IA, guerras y "cultura del poder"
El pontífice lanzó Magnifica humanitas retomando la doctrina social que León XIII estableció en 1891 frente a nuevos desafíos tecnológicos.


El papa León XIV publicó este lunes su primera encíclica, Magnifica humanitas, un documento que retoma la tradición de la doctrina social de la Iglesia para enfrentar los desafíos contemporáneos de la inteligencia artificial, la tecnología y el poder económico. Al elegir el nombre León en honor al pontífice que en 1891 promulgó Rerum novarum, Robert Prevost —nombre secular del actual papa— señaló una triple continuidad con su antecesor, la doctrina social completa y el papa Francisco.
La encíclica marca una línea directa con León XIII, quien denunció en su histórico documento la grave injusticia de la "cuestión social" surgida de la revolución industrial. Prevost actualizó ese enfoque ético hacia la actual revolución tecnológica, argumentando que así como en 1891 era necesario un marco de justicia social para las relaciones laborales, hoy se requiere una perspectiva humanista que resguarde la dignidad frente a "las nuevas cosas" del presente: la transformación digital y los algoritmos.
Aunque el socialismo ha dejado de representar una amenaza ideológica, el papa advierte que persisten los principios que motivaron a León XIII. Señaló que la economía y las finanzas continúan pretendiendo eximirse de cualquier juicio moral por su naturaleza técnica, cuando en realidad la política y la técnica requieren un anclaje ético en la visión integral de la persona humana.
La segunda continuidad de Prevost es con toda la doctrina social desarrollada por sus sucesores, quienes actualizaron los criterios leonianos a cada contexto histórico. Benedicto XVI consideró que Populorum progressio de Paulo VI era la Rerum novarum de tiempos contemporáneos. Juan Pablo II realizó un verdadero relanzamiento de los criterios leonianos al cumplirse los cien años de 1891, definiendo que la doctrina social es parte esencial de la evangelización y una sección de la teología moral.
La tercera continuidad es con Francisco, con quien Leone XIV comparte planteamientos doctrinales aunque con estilo propio. En sus últimos años, Francisco promovió el concepto de "algorética", buscando incluir una dimensión moral al diseñar formulaciones sobre inteligencia artificial, y vinculó estas cuestiones con la geopolítica y la paz internacional.
A menudo se ha interpretado esta preocupación eclesial como una injerencia en asuntos ajenos a la misión religiosa, incluso acusando a los papas de comunismo. Sin embargo, la Iglesia reivindica que su compromiso responde a la defensa de la integridad humana, especialmente de los más débiles, constituyéndose en garantía del más auténtico humanismo. La doctrina social no busca controlar la sociedad mediante un conglomerado ideológico, sino resguardar valores esenciales.
Los desarrollos científicos contemporáneos hacen más evidente que los fundamentos que permitieron defender justa remuneración laboral en el pasado son ahora cruciales para prevenir violaciones a valores esenciales en la era digital. Cuando Rerum novarum se divulgó en 1891, el sacerdote Federico Grote confesó escuchar en ella la voz de Dios y consagró su vida a promover derechos laborales. Su eco resonó en múltiples movimientos, incluyendo el modelo renano de capitalismo social de mercado que reconoce sus raíces en la doctrina leoniana.
Magnifica humanitas recoge esa tradición humanista pero amplía el enfoque. Hoy la cuestión social requiere una visión antropológica mucho más profunda. Dos notas recientes de la Santa Sede, ¿Quo vadis humanitas? y Antiqua et nova, ya habían reflexionado sobre la relación entre el poder técnico y la dimensión moral. León XIV no se limitó a enunciaciones declarativas: creó una comisión interdicasterial y convirtió esta temática en uno de los ejes de su pontificado.
El pontífice cuestionó el paradigma tecnocrático que domina la economía y la política, retomando advertencias que Pío XII ya había formulado sobre el carácter deshumanizante del espíritu técnico. La ciencia ficción anticipó desde el siglo pasado visiones distópicas de los abusos a que puede conducir un uso desaprensivo de la técnica y el poder. Ahora, frente a inteligencia artificial, guerras y una "cultura del poder" que erosiona la convivencia, la nueva encíclica apunta a defender a personas únicas e irrepetibles, recordando que "a Dios le interesa cada alma: sólo sabe contar hasta uno".
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